El poder para comenzar

Por: Ana Elena Santanach

Estamos viviendo aún días intensos. Desafiantes. Y a medida que se despliegan lentamente respuestas y soluciones a la situación actual en el mundo, podemos ver surgir la esperanza y la recuperación. Ahora las resoluciones y planes tomarán otro tono. El significado de la vida, de la familia, de las finanzas y de las relaciones es mucho más claro para muchos de nosotros. Hay un cambio radical de perspectivas. Eso es bueno. Muchos se han reinventado, otros se han empoderado y los más nos hemos reorganizado para darle valor a lo que realmente lo tiene.

-Recomenzar implica cambiar el enfoque de la vida: habernos vuelto más compasivos, más positivamente sensibles, más nobles. Las vanidades y frivolidades deben haber quedado en un segundo o tercer lugar.

-Al recomenzar se nos revela lo frágil que es la vida y que es un privilegio y una gracia ser de los que tenemos otra oportunidad. Redescubrimos la belleza de la creación y la naturaleza y el acceso que tenemos a su grandiosa diversidad.

-Recomenzar es retornar al amor por la vida y por las personas queridas. Cuidar lo que se tiene, sea mucho o sea poco. Ese mucho o ese poco puede ser la semilla que necesitamos para reconstruir relaciones y sueños y seguir adelante.

-Recomenzar es renovar. Hacer nuevo. Traer lo nuevo que bendice y beneficia y dejar lo viejo que perjudica. Dejar la envidia, los rencores, la crítica que no ayudan en nada, ni en tiempo bueno ni en tiempo de crisis. Volvamos a la gratitud, a la humildad, al perdón.

Así, podemos empezar a visualizar nuestras vidas recuperando el terreno perdido y retomando los negocios, las empresas, los proyectos y las relaciones. Todo nuevo y todo mejor: “He aquí que Yo (Dios) hago cosa nueva, pronto saldrá a la luz…otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad” Isaías 43:19 (Biblia).

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Ana Elena Santanach
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