Visión de felicidad

Por: Ana Elena Santanach

Me ha tomado tres semanas llegar a la decisión de que este año no me subyugaré a la intrigante lista o tabla de propósitos, pero tampoco me someteré a la filosofía o creencia de “come, bebe y sé feliz”. Y aunque para mí no es sensato hacer planes a muy largo plazo, he decidido enfocarme y poder corregir y mejorar (Dios me ayude) la dirección de la “visión” de mi vida. Porque sí. Tengo una visión. Todos tenemos una visión. Pero está borrosa, empañada o la hemos perdido. Nos hemos quedado “ciegos”. Debemos recuperarla y poder ver hacia adelante y no hacia atrás. Sólo mirar el pasado para recuperar alegrías perdidas, sueños extraviados o planes aplazados. Mientras tanto, nuestra mirada, mi mirada es hacia adelante:

-Miraré mi vida como el hermoso regalo que es. Un regalo de Dios. Por lo tanto, trataré de llorar menos y reír más. Y en tanto de mi dependa, evitaré tratar mis asuntos con enojos, iras y amargura. Los demás no tienen culpa de mi miopía emocional y espiritual.

-Miraré a mis hijos sin añorar los niños que antes eran (eso dolerá), si no dando gracias a Dios por los adultos responsables e íntegros en que se han convertido. Lo aceptaré: ya crecieron.

-Miraré a mis amigos como lo que son: familia del alma. Gente con la que quiero estar. En quien confío. Y si me fallan o me traicionan, ampliaré mi “vista”, aumentaré el “foco”, disminuiré la “resolución” y los perdonaré, pues ellos me perdonarían a mí.

-Miraré mi casa como un lugar de refugio, el espacio sagrado donde he podido criar a mis hijos. Un lugar donde se me ha permitido compartir el pan y hospitalidad con el prójimo.

-Miraré mi matrimonio (a ese le echaré muchas miradas) y apreciaré la fortaleza y la fuente de bienestar y placer que ha sido para mí. Pasando por alto y olvidando los momentos de revés y desencanto.

-Miraré a Dios de manera diferente en este año que comienza. Siempre hay un asombro por estrenar en Él. Un encanto nuevo. Un brote fresco. Por eso este año intentaré disfrutar los momentos y ver Su bondad. Poner “lupa” a Su Palabra Su verdad y darle un grandísimo aumento. De hecho, Dios inspiró toda ésa verdad y dijo que los nuevos comienzos y la buena vista son inseparables: “El que no naciere de nuevo, no verá el reino de Dios” Juan 3:3 (Biblia). Recuperemos la vista y mejoremos la visión.

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Ana Elena Santanach

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