Una molécula presente en vegetales comunes impide que el SARS-Cov-2 se replique

La guerra científica contra el SARS-CoV-2 tiene lugar en dos campos de batalla diferentes: el de los que tratan de desarrollar una vacuna que impida que enfermemos gravemente y el de los que tratan de darle munición al cuerpo para que lo combata (diseño de antivirales).

Una de las primeras noticias esperanzadoras en ese segundo campo llegó en marzo, cuando un equipo de científicos alemanes logró encontrar la enzima principal detrás del proceso de replicación del virus, a la que llamaron 3CLpro.

Desde entonces, un ejército de investigadores busca identificar moléculas que sean capaces de inhibir a esta proteína. Básicamente buscan una sustancia cuya estructura “encaje” en la proteína 3CLpro del virus, incapacitándola para realizar su función correctamente.

Bien, ahora un equipo de investigadores españoles e italianos, coordinados por Adrián Velázquez Campoy (del Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón) acaba de identificar a un candidato prometedor para esta tarea. Esta sustancia, llamada quercetina, está presente en multitud de vegetales, como las alcaparras, las cebollas moradas o el hinojo.

Las simulaciones computacionales dirigidas por Bruno Rizzuti (Consiglio nazionale delle ricerche) en colaboración con investigadores de Zaragoza y Madrid, mostraron que la quercetina bloquea eficazmente la actividad enzimática de la proteína 3CLpro, lo cual resulta letal para el SARS-CoV-2.

¿Entonces podemos ponernos a comer alcaparras como locos para matar al virus? Pues no, lamentablemente la cosa no es tan sencilla. De hecho, los jugos gástricos degradan esta molécula cuando el alimento ingerido pasa por el estómago. Por tanto, para aprovechar su efecto antimicrobiano allí donde anida el coronavirus de Wuhan (es decir en las células alveolares de los pulmones) lo más razonable sería aplicarlo vía nasal o mediante un inhalador.

Además de este potencial uso como antiviral, la quercetina tiene una serie de propiedades interesantes desde el punto de vista farmacológico, ya que es antioxidante, antiinflamatorio, antialérgico y antiproliferativo. Además, este flavonol es, como digo, muy común en vegetales que consumimos ampliamente, por lo que es tolerada por el organismo sin mostrar efectos secundarios.

Por desgracia, el trabajo es tan reciente que la investigación aún se encuentra en su fase inicial (solo se ha probado in vitro) por lo que tendremos que esperar al menos un año para que comiencen los ensayos clínicos. Antes, habrá que realizar las preceptivas pruebas con animales. Llegado el momento, lo ideal es que alguna empresa farmacéutica potente (de esas que escasean en España) apoyara financieramente la investigación.

 

Fuente: Yahoo Noticias

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