Una dieta saludable ayuda a prevenir la enfermedad renal crónica

Según los datos que maneja la Sociedad Española de Nefrología, unos 850 millones de personas padecen enfermedad renal en todo el mundo, que es la causante de al menos 2,4 millones de muertes. En España, la enfermedad renal afecta a 1 de cada 7 adultos, principalmente a varones de edad avanzada o con enfermedad cardiovascular. La detección precoz de la enfermedad renal se considera una prioridad sanitaria para prevenir la progresión a estadios avanzados, pero no menos importante es la prevención, aspecto en el que la dieta es fundamental.

Y es que, según una revisión a cargo de expertos de la Bond University (Australia) de 18 estudios que involucró a un total de 630.108 adultos, a los que se les realizó un seguimiento promedio de 10 años, indica que hacer cambios en la dieta puede ayudar a prevenir la enfermedad renal crónica (ERC).

Los resultados del análisis de todos los estudios relevantes hasta febrero de 2019, publicado en el ‘Clinical Journal of the American Society of Nephrology’ (CJASN), son concluyentes ya que un patrón dietético saludable se asoció con una incidencia un 30 por ciento menor de enfermedad renal crónica y se relacionó también con una incidencia un 23 por ciento menor de albuminuria, un indicador temprano de daño renal.

Una mayor ingesta de verduras, frutas, legumbres, nueces, cereales integrales, pescado y productos lácteos bajos en grasa, y una menor ingesta de carnes rojas y procesadas, sodio y bebidas azucaradas pueden enmarcarse dentro de ese patrón de dieta saludable.

“Estos hallazgos se suman a la base de evidencia acumulada que respalda el beneficio potencial de adherirse a un patrón dietético saludable, como la dieta mediterránea o la dieta DASH, y la prevención primaria de afecciones crónicas, incluida la diabetes tipo 2, cardiovascular enfermedad, deterioro cognitivo, cáncer y mortalidad por todas las causas, y pueden ayudar a desarrollar programas de prevención de salud pública para la enfermedad renal crónica”, explica el doctor Jaimon T. Kelly.

Además, de una mejora sustancial de la dieta, existen otros factores igualmente importantes para ayudar en la prevención de la enfermedad:

  • Incrementar el ejercicio físico, andar, caminar deprisa o apuntarse a un gimnasio, todo bajo supervisión médica.
  • Control médico para prevenir riesgos cardiovasculares o atenuar la progresión de la insuficiencia renal crónica evitando la ingesta de antinflamatorios no esteroideos
  • Control de la tensión, que debe estar entre 130-139/80-85 mmHg; se recomienda un nivel más bajo en diabéticos y otras patologías médicas.
  • El colesterol LDL (colesterol malo), debe estar por debajo de 130 mg/dl.
  • El colesterol HDL (colesterol bueno) por encima de 40 mg/dl.
  • Los triglicéridos por debajo de 150 mg/dl.
  • Control de glucemias con la hemoglobina por debajo del 7%.
  • Abandono del hábito tabáquico.

 

Fuente: as.com

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