Un poblado de Honduras adoptan un estilo de vida que neutraliza al dengue

Los pobladores de cinco municipios de Ocotepeque, en el occidente de Honduras, presentan los índices más bajos de dengue, gracias a un estilo de vida saludable introducido a prueba y error por las autoridades edilicias y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).

Hace más de una década, los municipios del valle de Sensenti crearon una alianza para enfrentar los retos del cambio climático, la acumulación de desechos sólidos y los problemas que están vinculados a la salud.

Persiguiendo un solo objetivo, los alcaldes de San Marcos, San Francisco, Lucerna, La Labor y Sensenti se unieron y zarparon en busca de fondos para afrontar los desechos sólidos que asfixiaban a la población.

Con el pasar del tiempo, fueron dándole forma a la primera etapa del proyecto de la construcción de un relleno sanitario sin tener idea de cómo operarlo, seguidamente tocaron las puertas de la JICA, contó a este rotativo Miguel Salazar gerente de la empresa Intermunicipal que se encarga de la administración del emprendimiento.

“Ahí empezó todo y traen expertos japoneses y no japoneses. Se convierte en un proyecto modelo”, que trasciende sin colores políticos, protege el medio ambiente y se vive en un entorno saludable, reseñó el entrevistado.

El vertedero se localiza en la cuenca del río San Juan, el proyecto se llama “Fortalecimiento de Capacidades Técnicas de Gestión Integral de Residuos Sólidos”, es autosostenible, además, de los beneficios que conlleva cuidar el ecosistema, que genera ingresos en la zona.

SE EXPANDE EN COMUNIDADES ADYACENTES

El proyecto consiste en recolectar y darle un tratamiento especializado a la basura, de esta manera las comunidades pasaron de ser lugares contaminados por plásticos y residuos cancerígenos, a sitios con un mejor nivel de vida que invitan al soláz esparcimiento en contacto con la exhuberante naturaleza.

Se financia bajo un modelo donde la alcaldía subsidia en un 60 por ciento el costo de la recolección de la basura en cada casa, el restante 40 por ciento lo asumen los hogares y la tendencia es que cada año recaiga en los beneficiarios.

Los resultados fueron presentados esta semana en un hotel capitalino para motivar a otros municipios, tomando como ejemplo el valle de Sensenti donde la gente pasó de tirar la basura por todos lados, a depositarla en un solo lugar, con resultados positivos a la salud.

Costumbres dañinas relacionadas al desorden o quema de basura que afectaban directamente a los pobladores, en los últimos años desaparecieron en la medida en que la gente se dio cuenta que enfermedades bronquiales o intestinales desaparecen con este cambio de comportamiento.

La idea de multiplicar este proyecto, se basa en los beneficios a la salud, la economía y el medioambiente, mencionaron funcionarios sanitarios al momento de exponer y socializar los avances.

En este momento Honduras atraviesa una epidemia de dengue, más de 82 personas han muerto por este virus que transmite el zancudo Aedes aegypti y a nivel nacional hay cerca de 25 mil personas infectadas.

Pero en los cinco municipios de influencia del vertedero, la incidencia del dengue, prácticamente es cero aseguraron expositores de la Secretaría de Salud durante la presentación de los resultados de este proyecto.

SON MÁS SENSIBLES

Salazar explicó que ahora es fácil implementar campañas de limpieza o recolección de llantas que sirven de reservorios para el zancudo, porque la gente es más sensible al problema de la contaminación ambiental.

En los cinco municipios el insecto no tiene cabida, ya que productos plásticos o botellas pasan a un proceso de reciclado que deja ingresos a ocho personas que trabajan en el vertedero, hasta ahora, el centro asistencial de la zona registra un caso de dengue que llegó del departamento de Lempira.

“En el valle de Sensenti no tenemos esta problemática”, apuntó Salazar, pese a que son municipios pequeños, la población produce cerca de 3,300 toneladas de basura al año, En San Marcos, es donde salen más desechos por el movimiento comercial que reporta.

El año pasado, cerca de 152 mil libras de basura reciclable, entre latas, botes, plásticos y cartones fueron reaprovechadas, antes del proyecto este material se quedaba contaminando por cientos de años la tierra, los bosques y las aguas.

El proyecto es complementario y para el tratamiento de desechos peligrosos como hospitalarios, se creó una alianza donde el centro asistencial los entrega a la Compañía Intermunicipal y los lleva al vertedero donde son manipulados en base a conocimientos transmitidos por la Cooperación.

La siguiente fase del proyecto ambiental consiste en implementar con la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) un programa para eliminar los agroquímicos que siguen contaminando las tierras y vertientes, anunciaron los alcaldes de los cinco municipios en mención.

EN LA CUENCA

En la cuencia del río San Juan el proyecto de recolección de la basura permite a más de 52 mil habitantes vivir más saludables al erradicar el zancudo que transmite el dengue y proteger el medioambiente al quedar en el pasado las prácticas dañinas relacioandas al tratamiento de los desechos sólidos. Ahora en los municipios adyacentes al valle de Sensenti, San Marcos, San Francisco, Lucerna, La Labor y Sensenti van por los agroquímicos, se proponen recoger los envases de productos químicos y llevarlos como combustible a las empresas cementeras.

La primera etapa del vertedero costó 13 millones de lempiras, la curva de aprendizaje fue alta, ya que la contratación de consultores sin resultados aprovechables elevó los números de la obra. Cuando se sumaron los japoneses con ideas prácticas se abarató el proyecto, en la actualidad, municipios cercanos de otros departamentos replicarán este conjunto de prácticas saludables con un fondo inferior al del valle de Sensenti, por alrededor de 4,5 millones de lempiras, tomando en cuenta la experiencia de los municipios pioneros de Ocotepeque.

 

Fuente: latribuna.hn

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