Un nuevo plan

Por: Ana Elena Santanach

Al hacer el inventario al finalizar el año pareciera que lo que quedan son muchos “vacíos”. El auto que no se compró, el empleo o ascenso que no se obtuvo, la pareja que no se conquistó, al contrario, nos abandonó; el negocio que no se concretó. En vista de eso, la frase que nos brota de los labios es “si lo hubiera obtenido sería feliz”. Lo que equivale a decir: “estaría mejor”. En vista de eso, hay que revisar y hacer un nuevo plan, o el mismo, con las modificaciones necesarias:

Revisar la mente. Prestar atención a los pensamientos.

Muchas malas ideas se quieren “colar” apoderándose del primer lugar, cuando no deberían ni estar en la fila. Cada vez que surja un pensamiento negativo, reemplázalo con otro: “Hay esperanza”, “las cosas mejorarán”, “el dinero llegará a tiempo”, “soy de gran valor”, “puedo cambiar”, “amo la vida. Mi vida”. Como enuncia el proverbio bíblico “Como es el hombre en su pensamiento, así es el”.

Desarrollar nuevas cualidades. Una muy importante y necesaria es la paciencia. La paciencia vence la ira, la ansiedad y la amargura. Se puede obtener la paciencia sentándose en un lugar público, como una cafetería y contemplar las personas, sin hablar, sin moverse de lugar, estableciendo un tiempo límite para ello. Luego ir a casa y practicarlo. La apreciación visual sensible a los miembros de la familia crea conciencia de su valor.

Esforzarse en ser bondadosos. Si. Actuar en y con bondad. No es necesario sentirlo. Se puede iniciar con algunos actos, como ayudar a una madre soltera pobre, regalar un refresco al muchacho que recoge la basura, comprarle toda la mercancía a un niño vendedor en la calle para que se vaya temprano a su casa. La acción es primero, el sentir vendrá después. Tener un “buen corazón” previene los infartos.

Amar. Amar siempre. Y esmerarse en las manifestaciones de amor. Abrazar más a los hijos y gritarles menos (insisto). Recuperemos nuestra vida amorosa de pareja. Amar es centrarse más en los demás y menos en uno mismo. Una de las más grandes muestra de amor es perdonar, con la honesta intención que el daño sea reparado. Ya lo dicta el manual del amor, la Biblia: “el amor es paciente y bondadoso, no es celoso ni fanfarrón ni orgulloso ni ofensivo…nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanza y se mantiene firme”.

Buscar al Dios que nos está buscando. En la creación Él puso su sello. En los seres humanos, hechos a su imagen y con la forma de su semejanza. Y si no lo percibimos ahí, de seguro que lo encontraremos en Su Palabra, La Sagradas Escrituras. Acercarse y conocerlo no le ha hecho mal a nadie. Dios realmente quiere ser nuestro amigo. Pero más que eso, nuestro Padre, nuestro Señor y, sobre todo, nuestro Salvador. De qué tiene que salvarnos compartiremos en el próximo escrito.

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Ana Elena Santanach es Conferencista

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