Un hombre y un cisne cumplen 37 años de amistad inquebrantable en Turquía

Era 1984 cuando Recep Mirzan vio un cisne herido en un campo de la provincia de Edirne, en Turquía. El ave tenía un ala rota y Recep supo que si dejaba el animal allí sería comida de los depredadores en horas.

Se bajó del auto en el que viajaba, tomó el ave y la llevó a su casa, porque ella es una hembra.

“Como amo a los animales, me dije a mí mismo que debería llevarlo a casa en lugar de dejarlo como presa de los zorros”, comentó a The Associated Press. “Desde ese momento nos acostumbramos el uno al otro y nunca nos separamos”.

Lo primero que hizo Recep fue curarle el ala. Lo segundo: ponerle un nombre. Se decidió por Garip, que significa “extraña” pero también describe a quienes traen buena suerte.

Recep, que ahora es un cartero jubilado, entendió que en cuanto el ave estuviera curada se marcharía. Pero eso no sucedió.

El cisne se curó y no voló. Recep tiene una granja y Garip se hizo amiga de los otros animales que allí habitan, perros, gatos y gallinas, pero principalmente se hizo inseparable del hombre.

“Comenzó a acompañarme a cada momento y entendí que ella había encontrado aquí su lugar en el mundo. Le hice su propia casa en un gallinero separado al otro que tenía. Y es feliz”, cuenta Recep.

Y agrega: “Desde 1984 nunca me ha dejado, ni siquiera durante las crecidas del río, que ellos aman y cuando podría haber elegido ir a nuevas tierras. Hemos envejecido juntos. Antes Garip era vigorosa pero ahora no lo es tanto y es lógico. Si ella muere antes que yo, le haré una linda tumba aquí, pero espero que vivamos juntos más años”.

Recep, de 63 años, viudo y sin hijos, dice que Garip es leal y la considera como una hija.

Los cisnes cantores pueden vivir durante décadas en entornos protegidos, pero Garip ha superado con creces la esperanza de vida media de su especie.

De acuerdo con el Swan Sactuary del Reino Unido, el promedio de vida de un cisne en estado salvaje es de 12 años. En cambio, en un entorno protegido pueden vivir hasta 30 años. Y Garip ha superado todas las previsiones.

Garip vive con todas las comodidades en su propio gallinero en la granja aunque pasa la mayoría de las noches al pie de la cama de Recep.

Y allí están el jubilado viudo y el cisne. Compartiendo las tareas en la granja, las comidas y las largas caminatas que ambos aman.

Garip ha encontrado su lugar en el mundo.

 

Fuente: El Clarín

Compartir