Un fraile brasilero recorre el mundo contra el HIV

Marcelo Monti es un fraile de la orden de los Hermanos Capuchinos que decidió dejar el refugio del convento para echarse a andar por el mundo llevando un mensaje a favor de la vida y contra el HIV. En agosto de 2018 partió desde Porto Alegre, Brasil, y su meta es caminar durante 10 años, 90 mil kilómetros, 70 países y  5 continentes.

Provisto sólo con un carro donde guarda una carpa y lo estrictamente necesario para subsistir, en 161 días ya lleva recorridos 2.590 kilómetros. Monti llegó a Mendoza donde permanecerá hasta el domingo, día en que cruzará el Cristo Redentor para seguir viaje hacia Chile, Bolivia y Perú. En agosto quiere pisar el ombligo del mundo: Ecuador.

Su cruzada lleva el nombre de su hermana Aline, quien murió en 2008 como consecuencia de no tratar la enfermedad del SIDA. La padeció en silencio, sin recurrir a médicos y con el temor al estigma social.

“Aline falleció con 28 años y dejó tres niños. No se trató porque no quería sufrir, escuchar cosas… no quería ser vista como inferior ni ser etiquetada. No me lo dijo a mí, a su hermano, por los estereotipos, ‘es religioso qué va a decir’… Una mierda, más allá de todos los títulos soy tu hermano. Tenemos que ver a la gente como personas”, sostiene Marcelo.

El hombre no detiene la marcha ni un segundo, frente al calor o al sol mendocino, siguiendo el trayecto que marcó a través de Google Maps. Confiesa que hacer el Camino de Compostela en 2013 fue un punto también de inflexión y no sabe cómo hacían los itinerantes de antaño sin ayuda de la tecnología.

Pese a que sigue estando amparado en la estructura de la Iglesia, la jerga eclesiástico no invade su discurso. Incluso prefiere no hablar de “objetivos” o “metas”, sino de elección de vida. Quizás tiene una visión más global porque, como cuenta, vivió en la pobreza, en un conventillo donde convivía con la diversidad y tenía vecinas trans.

“Estamos tan acostumbrados a vivir de una sola forma, a ser feliz de una sola forma, a partir de patrones”, dijo el hombre que entiende el camino que ha emprendido como “una forma de estar en este mundo”.

“Lo importante es qué aprendo con esta forma de estar.  En esta fragilidad del camino me pongo en comunión en sintonía con otros frágiles. Lo que nos hace común no es nuestra razón, es nuestra fragilidad. Queremos amar, ser amados y tenemos miedo del rechazo… a los prejuicios”, sostiene.

También a diferencia de mucho de sus pares religiosos, Marcelo habla del uso del preservativo como método de prevención avalado por la ciencia y recomienda el testeo de HIV. Está convencido de que la enfermedad debería ser considerada como cualquier otra.

“Todas y todos pueden tener HIV entonces esta vulnerabilidad común nos tiene que llevar a hacer el test que puede hacerse en cualquier centro de salud”, aconseja.

Los amigos del camino

A lo largo de su travesía, Marcelo armó  sólo una vez su carpa, ya que se va alojando en la casa de diferentes personas que va conociendo en su travesía o lo contactan vía Facebook a través de su fanpage Caminho de Aline volta ao mundo a pé pela vida contra a Aids.

En la web comparte las experiencias de cada nuevo lugar y las personas que se va encontrándose. Además de hacer diariamente recomendaciones sobre el cuidado de la salud.

 

Fuente: elsol.com.ar

 

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