Trascender a las funciones del cargo

Por: Lorena Castro Jaén

En ocasión del ascenso de un colaborador con frecuencia muchos de sus compañeros de labores se preguntan: ¿Y por qué él o ella y no yo? Una interrogante que muchas veces no se expresa abiertamente y se traduce en un monólogo de sentimientos encontrados, no muy positivos, por cierto. Ello, muchas veces inclusive detona en un enrarecimiento del clima de trabajo cuando tal ascenso implica que quien, hasta el presente ha sido compañero pasa a ejercer supervisión directa sobre el equipo.

Una realidad se presenta con mayor frecuencia de lo que se presume y que, de no ser percibida por la gerencia puede detonar en situaciones de conflictividad ante el boicoteo o desconocimiento de la autoridad que supone el nuevo cargo a desempeñar. En ese escenario, la deslegitimación de la condición de este nuevo líder que era visto como un miembro más del equipo, va a tener que librar una batalla probablemente no visualizada con antelación y en ese sentido, no contar con el apoyo, aprobación y reconocimiento podría comprometer la labor de este nuevo líder.

Sin embargo, más allá de las implicaciones que ello podría tener para el departamento o la gerencia la idea de este artículo es impulsar la reflexión en cuanto a las razones que hacen que el responsable de tomar la decisión del ascenso, normalmente se fundamenta en un conjunto de apreciaciones más allá de la eficiencia con que el evaluado se ha desempeñado y es probablemente lo que sus compañeros no perciben con facilidad. Se trata de “su manera de pensar”. Si, así como se lee, su manera de pensar y en consecuencia de actuar.

Pero… ¿cómo entender esta manera de pensar que marca la diferencia entre unos y otros? Se trata de trascender a las funciones propias del cargo y pensar “en los términos del negocio”, es decir, no basta ser eficiente en las tareas que se realizan, lo que marca la diferencia es la capacidad para alinear los esfuerzos con miras a alcanzar los grandes objetivos de la organización y ello supera con creces la visión departamental o del cargo y esa visión no es tan frecuente en los colaboradores.

De lo anterior, la reflexión para todo aquel que aspira hacer carrera dentro de una organización o tiene claro su proyecto profesional en términos de crecimiento y desarrollo es necesario que se plantee hasta qué punto su manera de entender lo que hace supera la corta visión del diario desempeño y visualice el complejo tejido que supone los objetivos de cada unidad o departamento en esa especie de correlación e interdependencia que conlleva a una mirada sistémica y propiamente gerencial. Siendo así, la capacidad para agregar valor superará la eficiencia en su desempeño y marcará la diferencia.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

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