Somos un gran equipo

Por: Ana Elena Santanach

En realidad, no soy muy fanática de los deportes, pero intento mantenerme al día de lo que está pasando en ese ámbito. Además, es casi imposible no darse cuenta de quién es la estrella de este año, o quién fue vendido y por cuánto, quién clasificó en la temporada o quién fue el jugador que permitió ganar el partido. O perderlo. Pero más allá de esa masiva información que aprovecha las grietas periodísticas y sociales, hay mucho que aprender de los deportes, sobre todo de los equipos.

Un equipo es un grupo muy diverso de gente de distintos niveles socioeconómicos, barrios diferentes, ideas políticas, valores y creencias tan opuestos que nos llegamos a preguntar: ¿Cómo hacen que funcione? ¿Cómo lo logran? Lo logran teniendo un objetivo en común definido, en el que todos creen. Eso es suficiente para que todas las diferencias se puedan poner a un lado y moverse como equipo. Eclesiastés (Biblia) lo enseña en el alentador pasaje del capítulo 4 donde dice: “Mejor son dos que uno, porque ambos pueden ayudarse. Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarlo a levantarse; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas.”

Llevando éste sentir al matrimonio, vemos que la tarea clave de cada pareja casada es ser capaces de vivir juntos como equipo, aunque sean dos opuestos absolutos. Y poder formar un gran equipo, aún desde los inicios del matrimonio, no a pesar de las diferencias, sino gracias a ellas, teniendo las metas mutuamente aceptadas y establecidas. ¿Cómo podría lograrse? Entre otras cosas con:

Confianza

La confianza no es solo poder sostenerse en el otro o que no falle (sí va a fallar). Significa poderse mostrar vulnerable, y a la vez no temer el ser lastimado. Hay que asegurarse todos los días estar del mismo lado, ser del mismo bando. Porque siempre habrá tareas que no se podrán hacer individualmente. Deben hacerse en equipo. El equipo ideal para aprender confianza, dándola y recibiéndola es el matrimonio. El significativo pasaje bíblico de I Corintios 13:7 nos dice “el amor todo lo cree”. El amor confía. Espera que la persona amada cumpla lo que promete.

Comunicación

La comunicación debe ser honesta, considerada y abierta. Que no haya temor en ninguno de los dos de expresar sus sentimientos, ideas y opiniones. Si hay temor, se tiende a no discutir temas importantes, por ejemplo, sobre el dinero. Cada uno debe sentir que está bien mencionar los problemas y que no será reprendido por eso. También debe existir la libertad para expresar los sentimientos que los unen, expresiones y frases de amor, de admiración y de aprobación. No es suficiente con sentirlo, hay que decirlo.

Respeto

Una relación conyugal de respeto debe incluir un estado emocional sano que se refleja en un tono de voz aceptable. Sin ataques verbales abusivos, sin burlas hacia la otra persona. Aún las críticas o correcciones en un tono de respeto se pueden recibir como consejo amoroso y como esperanza de mejoras.

Compromiso

Así como los jugadores de un equipo deportivo se comprometen a apoyar el trabajo conjunto bajo las reglas, así el matrimonio debe ajustarse a sus reglas en conjunto. Ahí no existen objetivos personales o derechos individuales. Como cuando un esposo dice: “este fin de semana es mío y ni me llames”. Si no se comprometen con las metas mutuas, se corre el riesgo de vivir vidas “paralelas”. Van juntos, en la misma dirección, pero nunca se encontrarán.

Podremos convertirnos en un poderoso equipo, capaz de hacer frente los muchos desafíos de la vida con fuerza, ánimo y confianza, si al menos seguimos éstos consejos aprendidos de los deportes.

_________________

Ana Elena Santanach es Conferencista

Facebook. Ana Santanach

 

Compartir