Solo soy una administradora

Por: María Andreina Varela M.

Somos administradores de todo lo que llega a nosotros: dinero, bienes, alimentos. Pero el problema es que cuando somos malos administradores, pues nos ataca la dependencia por lo poco o mucho que podamos tener y nos sentimos perdidos, si no tenemos, o si no pagan este mes. En fin, andamos sufriendo de ataques de ansiedad, y ansiedad no es más que ansias hacia el futuro, es decir que para vivir en el presente y no depender, debo ser un excelente administrador.

La pregunta es ¿cómo se logra ser un excelente administrador?

El primer paso es reconocer que nada nos pertenece.

Yo logré aprender a administrar lo que llegaba a mí cuando me di cuenta que todo pasa, que hoy podemos tener mucho dinero, pero puede que lo perdamos y mañana no lo tenemos, es decir no depende de nosotros que todo lo material y humanamente hablando, se quede con nosotros todo el tiempo. ¿Y si no depende de nosotros, entonces de quién depende todo lo que tengo? Yo le llamo Dios.

Yo siento y tengo la certeza de que todo cuanto tengo es gracias a Dios, que es más grande que yo y que solo soy una administradora de la abundante fortuna que me da cada día.

Repasemos las fortunas que debemos administrar: El tiempo, los dones, las relaciones, los alimentos, la salud, el dinero, la naturaleza, las oportunidades. En fin, solo depende de mí administrar de manera correcta los bienes para así disfrutar del momento presente en que poseo las cosas y las personas que llegan a nuestras vidas.

En mi caso, uso agenda, divido mis ganancias por porcentajes específicos para cada necesidad, cuido mi salud con alimentos, bebidas y ejercicios.

Eso no quiere decir que llevo una vida perfecta y que la administración al mes cuadra sin problema, por el contrario, todos los días aprendo una nueva forma de administrar mejor los bienes de Dios y le doy gracias por confiar en mí y en que yo puedo. Hacerme consciente de ello, me hace sentirme adulta y responsable, entonces alcanzo metas importantes gracias a que no dependo de cosas y personas, dependo única y exclusivamente de su amor y confianza.

Si no crees en Dios, te invito a que te hagas consciente de las veces que has perdido cosas o personas de las que crees que dependen de ti y se te esfuma de las manos y entonces pregúntate ¿existe esta fuerza mayor que me provee? Apaga el cerebro y escucha a tu alma, luego sigue investigando, pero mientras tanto, no te olvides de ir administrando mejor tus bienes.

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Maria Andreina Varela M. es licenciada en Comunicación Social, conferencista motivacional y consteladora familiar.

 

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