Si te ríes ganas

Por: Susana M. de Vaamonde

En ciertas ocasiones o juegos, se proponen chistes o situaciones jocosas donde se pone a prueba la resistencia del participante y reírse equivale a perder. Pero hoy vamos a abordar la risa como ganancia.

¿Y qué es lo que ganamos? Pues salud integral. Empecemos hablando del poder curativo de la risa.

Es un hecho comprobado que el estado de salud físico y mental están asociados y que parte importante de la recuperación de un enfermo es suministrarle dosis de buen humor. La razón es que al reír nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios positivos cuyos efectos se evidencian en una recuperación profunda y menos traumática.

Este descubrimiento se evidenció en la persona del conocido editor Norman Cousins quien padecía de una enfermedad progresiva y atrofiante que termina por dejar lisiado a quien la padece. Sin tener cura conocida fue desahuciado, pero el señor Cousins no estuvo de acuerdo y razonó que si el estrés de alguna manera había contribuido a su enfermedad (no estaba enfermo antes de su viaje a Rusia), entonces las emociones positivas deberían ayudarlo a sentirse mejor. Los médicos le indicaron como tratamiento altas dosis de vitamina C y le aconsejaron reírse para aliviar su estado. Diligentemente Cousins pidió películas cómicas del Gordo y el Flaco y otros comediantes, y descubrió que reír por 10 minutos le proporcionaba un alivio hasta de dos horas. Mientras más reía mejor se sentía, y siguiendo las indicaciones de sus médicos, logró su curación total. De allí nació su libro Anatomía de una enfermedad.

Referencia obligada de este tema es el pionero de la risoterapia, Dr. Hunter Doherty, conocido como “Patch” Adams, cuya vida personal le llevó a una institución psiquiátrica. En ella descubrió los beneficios de acercarse a los pacientes desde el amor, el humor y la compasión. Lo demás es historia que bien podemos recordar en la película Patch Adams, y su singular aplicación de la risoterapia para sanar enfermedades o hacer más llevadera la vejez.

Mucho tiempo ha corrido desde entonces hasta llegar hoy día a conocidas organizaciones internacionales como Médicos sin fronteras, Payasos sin fronteras, Narices Rojas, Dr. Payaso, Dr. Yaso – Payasos de hospital (Venezuela) y muchas más. Estas se dedican a llevar tiempo de buen humor, risa y optimismo a pacientes de toda edad y todo tipo de dolencias ya sean físicas o de orden psicológico. Cualquiera sea el origen, lo cierto es que perder la sonrisa equivale a ingresar en el lado oscuro, en un mundo de emociones negativas que nos restan salud y calidad de vida.

Más allá de nuestro padecimiento o de nuestra tristeza, está en nosotros el no dejarnos robar la sonrisa. Es cuestión de formarnos el buen hábito de comenzar el día regalándonos una sonrisa al vernos al espejo. Una sonrisa puede cambiar un día oscuro, además es contagiosa y gratis. ¿No le ha ocurrido alguna vez que al dirigirse a una persona con cortesía y con una sonrisa puede cambiar el contexto de su comunicación? Eso ocurre porque la sonrisa transmite buena energía, autoestima y una buena disposición.

Si hablamos de la risa, los estudios revelan que al hacerlo entran en juego 420 músculos de nuestro cuerpo, incluyendo los del estómago que solamente se ejercitan al reír, además del corazón (de allí su efecto fortalecedor sobre el mismo). La risa contribuye a disminuir la presión arterial pues aumenta el calibre de los vasos sanguíneos, mejora la respiración y oxigena nuestro organismo. A nivel hormonal libera las endorfinas y otros neurotransmisores que combaten la intensidad del dolor físico y procuran un estado de relajación y felicidad.

Otros beneficios incluyen la limpieza y lubricación de los ojos gracias a las lágrimas, y se despejan nariz y oídos al vibrar la cabeza con las carcajadas.

Tonifica el rostro, elimina el cansancio y el estrés, eleva el sistema inmune y con ello podemos ver la vida y sus azares desde otra perspectiva.

La risa como medicina, comúnmente llamada risoterapia equilibra las emociones ya que nos permite drenar las tensiones diarias. Inclusive es aplicada por la UNICEF para tratar niños con secuelas emocionales a raíz de situaciones de desastres naturales.

En resumen, es un hecho que al margen de situaciones puntuales como las antes mencionadas de enfermedades de toda índole, como seres humanos nacemos libres de preocupaciones, somos naturalmente inocentes, vemos la vida de colores y reímos sin dificultad.

Al crecer, aparecen esos detallitos que hacen ruido en nuestro interior y van minando la autoestima, sembrando sombras donde antes había luz. Nos hacemos sensibles al cuestionamiento y a la crítica, perdemos nuestra sonrisa y sentimos infelicidad. Entonces, habiendo expuesto las bondades de reír, observemos la causa que nos paraliza para empezar a recuperar nuestra sonrisa, nuestro sentido del humor y practiquemos el ejercicio de la risa. Nada vamos a perder y tenemos mucho que ganar.

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