Sanando relaciones en tiempos de crisis

Por: Ana Elena Santanach

En estos tiempos se habla mucho sobre cómo eludir o salvarse de una crisis. Cómo enfrentar situaciones críticas y salir adelante. Esto es particularmente cierto cuando se trata de relaciones y, sobre todo, en relaciones matrimoniales y de pareja. Y confiamos que con la actitud y postura correcta se puede salvar y relanzar un matrimonio que se consideraba perdido y sin esperanzas.

El temor, el aislamiento y la inactividad se pueden aprovechar para aclarar la visión y expectativas que se tienen del matrimonio. Algunos se pueden dar cuenta que tienen una valiosa historia juntos y muchas cosas valederas en común y que vale la pena retomarlas y mejorarlas. Algunos matrimonios en medio de la crisis no los queda otra salida que enfrentar su realidad. No se pueden escapar de ella y lo que le queda es superar los errores y sanar la relación. Recuperan esa eficaz comunicación que casi había desaparecido. No hay mucho ruido, no hay mucha gente alrededor, no hay mucha distracción y los corazones ahora hablan o susurran y pueden ser escuchados. Las inconformidades, los enojos y las quejas dan paso a la tolerancia, a la paciencia, al respeto y al amor.

Posiblemente el estar encerrados juntos por muchas horas y días contribuya a soltar las expectativas egoístas y exigentes y permita compartir más, dar más. Ayudar a superar las pruebas, simpatizar con el dolor y los miedos del otro y acompañarse en una relación de entrega y de renuncia al propio yo para sólo interesarse en el bienestar de la otra persona. Se descubre que se necesita de ella para vivir mejor, para tener ilusión, para planificar con esperanza. Que se necesita convivir en armonía para superar la actual u otra crisis.

Se aprende a escuchar sin la tentación de imposiciones o presiones. Se manifiesta el genuino interés de cuidar el matrimonio y hacerlo espontáneamente, con gusto e intencionadamente. Se acepta al otro con sus errores y aciertos, y valorando susu gustos y decisiones.

El equilibrio emocional y la seguridad que se logra como pareja que se apoya mutuamente va más allá de los beneficios materiales y económicos. Esto provoca motivación para agradecer, halagar y compensar al esposo (a) y lograr ser felices, aunque haya que pasar por tiempos de dificultades y crisis. “Mejor son dos que uno por que obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro…uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir…”. Eclesiastés 4:9, 12ª (Biblia).

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