Pro vida y propósito de vida

Por: Aida Montenegro-Loughran

Sin dejar que las tendencias dominen nuestra vida, todos a veces asumimos una posición en relación a hechos y puntos de vista tomados de los medios como verdades eternas. Con la facilidad, brevedad e inmediatez en la presentación de las informaciones nos apresuramos a comentar, asumir posiciones a favor o en contra sin detenernos a reflexionar primero: si la noticia es real y después sí su divulgación tiene beneficio comunitario o es para el bien común.

Como periodista hemos visto que cada vez con más frecuencia se presentan las noticias para ganar notoriedad espontánea como una manera fácil de promoción personal y para fomentar el morbo, las confrontaciones que dividen, las posiciones extremas ante cada aspecto de la vida comunitaria.

Hoy realizamos nuestra propia reflexión, ante el caso de la joven Noa Pothoven, menor de edad, holandesa, con una trágica historia personal que fue presentada en diversos medios sin la debida investigación de los hechos y causando aún más dolor a todos los involucrados.

En este caso, al presentar una versión comercializada, el debate en los medios de comunicación giró en torno a la controversial posición sobre la eutanasia, muerte asistida y/o derecho a la terminación de la vida sin corroborar la información aparecida en el primer medio y luego repetir hasta adecuar los hechos a cada medio para lograr una mayor circulación del mismo.

CREADOR Y PROPÓSITO

Como en toda opción de vida en la que tenemos que decidir todo depende de nuestros valores, tradiciones y de cómo vemos nuestra propia razón de ser, como seres humanos con un creador que nos ha designado un propósito al darnos vida o como parte de una evolución de la especie producto de su mejoramiento en cada generación.

En ambas formas de pensamiento, la primera si somos creyentes nuestro creador da el propósito o la segunda en la que nosotros mismos, la sociedad, el medio decide el propósito de la vida: el debate continuará sin resolverse.

Sin embargo, todos sí podemos coincidir en que debemos reflexionar antes de publicar nuestra opinión sobre temas tan sensitivos y humanos que afectan sobre todo a nuestros jóvenes. Preguntarnos ¿Cuál es la mejor forma de contribuir a su solución?

SÍ A LA EMPATÍA ANTE EL SUFRIMIENTO AJENO

Como siempre las repuestas las debemos buscar en nosotros mismo. A nivel personal, cada vez más nos mantenemos alejados de redes que utilicen la exposición de trágicos acontecimientos en la vida de personas que desafortunadamente, en el proceso de vivirlos, han perdido el derecho al anonimato.

Feliz viernes.

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