Premian un proyecto de jóvenes colombianos que aboga por la reconciliación

El colectivo colombiano BogoArt recibió el Premio Joven de la Fundación Carnegie, propietaria del Palacio de la Paz de La Haya, por su proyecto “Cartas por la reconciliación”, que coordina el intercambio de correspondencia entre excombatientes de las FARC y ciudadanos de a pie.

El director de BogoArt, Leonardo Párraga, dijo a Efe que fue “un gran honor” recoger el premio “y sentir que la iniciativa puede inspirar a jóvenes en otros países, que vean cómo con acciones pequeñas en el día a día tienen la posibilidad de contribuir a la construcción de la paz”.

El origen de “Cartas por la reconciliación” se remonta al plebiscito celebrado en 2016 para refrendar el histórico acuerdo de paz entre el grupo armado FARC y el Estado, en el cual el “No” se impuso al “Sí” por menos de medio punto.

Sin embargo, la gran ganadora fue el abstencionismo, pues la participación no llegó al 38%. “En una decisión tan histórica, esa indiferencia fue una sorpresa muy grande para nosotros”, explicó Párraga.

Meses después del plebiscito, este joven acudió a una conferencia del Nobel de la Paz Kailash Satyarthi, donde el activista indio señaló problemas y estigmas a los que se enfrentan los refugiados en su llegada a Europa.

“Haciendo un paralelismo, vimos que estaba relacionado con los excombatientes de las FARC en Colombia, que en su regreso a la sociedad civil se enfrentan a una serie de estereotipos”, indicó Párraga.

“Se decía que la gente de las FARC son violadores, terroristas, asesinos. Había cierto grado de deshumanización, provocando que fueran tratados como ciudadanos de segunda categoría o ni siquiera como ciudadanos”, añadió el joven.

Junto a su compañero Cristian Palacios, Párraga se planteó tender un puente entre exguerrilleros y ciudadanos de a pie a través de un medio tan entrañable como en desuso, las cartas escritas a mano.

La idea parecía simple, pero su aplicación fue compleja porque tuvieron que pedirle permiso a las FARC para entrar con garantías en los territorios que controlan, cosa que hicieron a través de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

En los campamentos del grupo guerrillero, “hubo mucha energía positiva y ánimo de mirar cómo se podía desarrollar el proyecto”, aseguró el joven.

El trabajo continuó con la recolección de cartas de ciudadanos que nunca habían tenido la oportunidad de comunicarse con exguerrilleros.

Párraga y Palacios empezaron con sus círculos más cercanos, pero la idea se extendió y unos 150 jóvenes se implicaron en más de diez ciudades de Colombia.

Los mensajes “debían ser respetuosos”, aclaró el director de BogoArt, y en ellos se hacían preguntas a los excombatientes, pero también se les daba “la bienvenida a la sociedad” y se les animaba a hacer política sin recurrir a las armas.

“Cartas por la reconciliación” coordinó el intercambio de más de 3.000 misivas, pero los jóvenes de BogoArt tienen la intención de extender el proyecto para dar apoyos a otros dos colectivos.

Por un lado, al de líderes sociales amenazados por su actividad política, un problema reconocido por el propio Gobierno colombiano, ya que, según la Defensoría del Pueblo, entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio de este año fueron asesinadas 311 personas.

“Muchos están relacionados con la restitución de tierras, abogan por los derechos humanos de las comunidades indígenas o afro”, dijo Párraga, que aseguró que las misivas pueden mostrarles “el respaldo de la sociedad”.

El otro colectivo es el de los venezolanos que emigraron en Colombia, algunos de los cuales se han encontrado con muestras de rechazo. “Sentimos que es importante enviarles un mensaje de apoyo”, concluyó el director de BogoArt.

 

Fuente: es-us.noticias.yahoo.com

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