¿Por qué es necesario reinventarse?

Por: Verónika Zanoni

Reinventarse es parte del proceso de crecimiento personal. Cuando acometemos el cambio de forma consciente es porque hacemos caso o intuimos lo que nos dice nuestro ser interior. Otras veces son los eventos de la vida misma que nos impactan y promueven el cambio. Por eso me atrevo a señalar que es parte fundamental de sentirse vivo, porque la vida es cambio constante, es progreso (si es para bien), es acopio de experiencias.

No podemos estancarnos y sustraernos a la dinámica de nuestro ser y de nuestra vida en relación a la dinámica del mundo. Porque somos seres de relación y ello nos lleva a contactar, percibir, compartir y digerir conocimientos, adaptarlos a nuestra realidad y especialmente a nuestra visión dentro del mundo y de nuestra misión de vida.

La persona que asume el cambio sabe que éste le lleva a nuevas etapas de su evolución y madurez, para multiplicarse en nuevas dimensiones que a la larga se condensan en sabiduría.

Reinventarse nos llena de energía porque entendemos que en los nuevos desafíos podemos poner en práctica nuestras fortalezas, superar nuestras debilidades y que nuestras acciones deriven en nuevos espacios para ser, para encontrarnos, para crear y para fluir en los cambios de la vida como una brisa suave.

Si observamos con detenimiento, el cambio está presente desde nuestros primeros años de vida. De niños soñamos con lo que seremos cuando seamos grandes y en esos sueños empezamos a recorrer caminos que si bien no nos conducen necesariamente a concretar nuestro primer sueño, sí nos permiten transitar los caminos que inevitablemente hemos de andar para poder crecer.

Otro aspecto de reinventarse tiene que ver con una verdad ineludible: Estamos cambiando constantemente y hoy no somos lo mismo que fuimos ayer, ya sea por nuestros hábitos de vida, por la dinámica propia de nuestro cuerpo, por el modelaje del entorno ya sea humano (relaciones interpersonales) o de actividades en los diferentes ámbitos en que nos desenvolvemos. El caso es que estamos bajo el influjo del cambio y en el momento que nos neguemos al mismo, estaremos deteniendo nuestro crecimiento, mutilando posibilidades y generando internamente efectos negativos, conflictos, apatía y una actitud sin entusiasmo hacia la vida.

Por ello, reinventarse más que etapas de crecimiento por cumplir termina siendo una necesidad para llevar la vida y sus circunstancias con un yo renovado, en paz, alegría y satisfacción por los beneficios que nos aporta, además de mantenernos activos en un mundo de por sí cambiante.

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