Por estas razones, debes tomar en serio los juegos de los niños

El juego es intrínseco a la naturaleza de los niños, según los expertos en la materia. De hecho, resulta difícil imaginar a una criatura o un niño sin enseguida pensarlo jugando. Pues esta acción que atraviesa fronteras es un aspecto esencial del desarrollo de los más pequeños y, como adultos, deberíamos empezar a tomarlo más en serio. ¿Las razones? Te las contamos a continuación.

Los juguetes no son imprescindibles

Muchos científicos aún hoy consideran que el juego se reduce a divertirse con determinados objetos limitados al concepto de «juguete» (legos, muñecos, autitos y tantos otros artículos que ofrece el mercado). En cambio, Catherine Tamis-LeMonda , profesora de psicología aplicada en la Universidad de Nueva York, afirma que el juego para los niños puede darse moviendo un insecto, aplastando comida o haciendo ruido con un papel.

Este hecho cobra vital importancia para los padres, porque somos nosotros quienes muchas veces entendemos que el niño «se aburrirá» si no cuenta con determinado objeto definido para ese uso específico. Cualquier caja de cartón, maderita o palito puede convertirse en una excelente oportunidad de entretenimiento (y aprendizaje).

El desarrollo de múltiples facetas

La investigadora Tamis-LeMonda llevó adelante un estudio en el que analizó el juego de los niños en el día a día colocando especial énfasis en cómo el juego impacta en el aprendizaje del lenguaje . En su trabajo, observó que durante este tipo de actividad en concreto los niños fomentan el desarrollo de múltiples facetas, como la comunicación y la noción de espacio.

Por ejemplo, los bebés que juegan con una pelota roja van incorporando el concepto de «pelota» para luego asociarlo con el color en particular. Del mismo modo, al sacar libros de la biblioteca o jugar con bloques de madera, el niño adquiere conceptos matemático-espaciales. Las habilidades motoras también se van mejorando de forma natural, ya que el juego los induce a moverse, trepar, agarrar y correr.

La importancia del juego simbólico

Además de las habilidades anteriormente nombradas, los pequeños se ven beneficiados por el juego en términos de su desarrollo social y cognitivo. En este sentido, el juego simbólico tiene una gran injerencia: le permite al niño reactuar su propia experiencia al momento de transferírsela a una muñeca o un peluche. Además, lo ayuda a interactuar con sus pares (por ejemplo, incluyendo a otros en la historia y respetando los turnos de cada uno).

Disminuye el estrés y promueve la creatividad

De acuerdo con Kathy Hirsh-Pasek , profesora de la Universidad de Temple, «todos aprendemos mejor cuando estamos activos e interesados en una tarea que cuando estamos distraídos». Es más, si existe una interacción social, lo más probable es que experimentemos una mayor atracción hacia determinada actividad. La especialista asegura, por otra parte, que el juego libre reduce el estrés a la vez que fomenta la curiosidad y la creatividad.

Las posibilidades de juego corren peligro Para los niños el mundo es un universo disponible para jugar. Sin embargo, expertos en la materia aseguran que la posibilidad de juego puede estar amenazada por llevar las cosas a un extremo. En otras palabras, la falta total de atención y la distracción, así como un exceso de atención y una búsqueda constante de aprendizaje forzado, pueden resultar contraproducentes para el desarrollo de la criatura.

Un tiempo bien escaso Hirsh-Pasek se dedicó a investigar este fenómeno y encontró que en las clases de jardinera de Nueva York había « poco o nada de tiempo para el juego ». También observó que un cuarto del total de los maestros de preescolar en Los Ángeles sostiene que «el tiempo para el juego libre es totalmente nulo». Los educadores se dedican, en cambio, a fortalecer la destreza de los niños en lengua y matemática, dejando de lado expresiones humanas fundamentales (que pueden ligarse al juego) como la música y el arte.

Según la Dra. Hirsh-Pasek, «les estamos enseñando a nuestros niños a ser mejores computadoras, pero nunca serán mejores que los aparatos». El enfoque debería virar, en todo caso, a fortalecer destrezas humanas y desarrollar sus propias ideas . También desde casa sería interesante fomentar instancias de juego libre en las que se le permita al niño desenvolverse para explorar y crear siempre por medio del juego, y no desde la obligación. Generar el ambiente propicio para que se dé en el hogar es una responsabilidad que nos corresponde. El tiempo de juego es precioso… y no tiene límites de edad.

 

Fuente: tipsfemeninos.com

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