Perfecta y solitaria. La necesaria reflexión de una sociedad que pierde su humanidad

Por: Lorena Castro Jaén

Una nota publicada por Prodavinci en su red social Instagram llamó mi atención por su contundencia. Una referencia que debe llamar nuestra atención como género humano y como sociedad. Este espacio, que se propone entre otros objetivos “encontrar explicaciones a los fenómenos sociales que generan las interrogantes más profundas y urgentes para nuestras sociedades”, destaca en su Instagram que uno de cada dos suecos vive solo. Uno de cada cuatro muere solo. Ningún familiar o amigo reclama el cuerpo para sepultarlo o, al menos, llorarlo…”

Semejante afirmación impulsa la necesidad de repensarnos como humanidad ya que la búsqueda de la perfección, que sin duda no es más que una utopía, puede vulnerar y poner en entredicho los cimientos necesarios para la construcción de un hombre en sociedad en el que más allá de la funcionalidad ideal de las instituciones que garanticen el bienestar, el desarrollo, la salud, la educación y todo aquello que valoramos como justo e inclusivo, no pierda la esencia de lo humano. Así, según la citada nota, el documental del cineasta ítalo-sueco Erik Gandini titulado “La teoría sueca del amor”, se muestra el lado oscuro de vivir en el perfecto país escandinavo dirigido por el ideal de la independencia del individuo.

En la obra mencionada, Gandini diseña una ventana hacia la máxima expresión de la autosuficiencia y sus consecuencias, mostrando inclusive, la opción de adquirir mediante un sistema de envío, el esperma requerido para una inseminación casera. Por otra parte, muestra la historia de un doctor, que luego de 30 años ejerciendo la profesión en Suecia, decide irse a Etiopía porque en ese país nunca se está solo y si estas enfermo la gente te cuida y se mueres te acompañan y te guardan luto.

Lo valioso de lo imperfecto

Este documental contrasta sin duda con otras realidades, sobre todo la de los países en vías de desarrollo o subdesarrollados que, sin duda, lejos, muy lejos pueden estar de la perfección o el funcionamiento ideal de sus instituciones y sistemas. Pero sin duda, en los que los valores como la familia, la solidaridad y los afectos muestran el lado humano de lo imperfecto. En ese sentido, debatir acerca de las soledades propias de los países altamente desarrollados en los que curiosamente el índice de suicidio preocupa a sus autoridades, así como la depresión como un mal que aqueja a jóvenes y adultos por igual, encienden las alarmas y se expresa como una crisis netamente humana.

Cabe reflexionar acerca de la búsqueda de todo aquello que se precie de perfectible, de noble, de inclusivo, de humano. Al parecer, la búsqueda a la solución de los problemas que aquejan al hombre en estos tiempos de altas tecnologías y avances científicos de gran alcance, han dejado de lado, las razones que al fin y al cabo sirven de cimiento para un mundo mejor. La comunicación, la valoración, la estima y el respeto por la existencia de los otros seguirá siendo el motor para la construcción de un mundo realmente mejor.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

 

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