Palabras para embellecer la vida

Por: Ana Elena Santanach

Muchos tenemos claro que debemos hacer cambios en nuestra vida. Sabemos, consciente o inconscientemente que la vida apunta a renacer, renovar y reformarnos día a día hacia cambios beneficiosos para nosotros y para los demás. Quizás pensamos que eso implicaría ir más al gimnasio, comer menos y más saludable, hacer el postgrado tantas veces pospuesto o teñirse el cabello de verde. Esas son modificaciones positivas y no están mal, algunas son necesarias ya que nos hacen progresar en los propósitos, pero no indican necesariamente mejoras en sí en nuestra manera de pensar y actuar.

Hay algo que en verdad puede ofrecer un verdadero bienestar personal, familiar y hasta social, que es cambiar, agregar y ampliar las palabras. No se trata solo de lo que sentimos sino de lo que expresamos. Algunas muy significativas son:

No

Es una palabra difícil de pronunciar, pero necesaria. Puede ser la diferencia entre la paz y la angustia; entre la alegría y la tristeza. El decir NO una propuesta indebida, o a una tentación inesperada nos puede ahorrar mucho estrés y ansiedad. Y si esa palabra es acompañada de una acción de retirada, mejor resultado. Proverbio Bíblico 1:10 “Si los malos te quieren seducir, no consientas…”.

Lo siento, perdón

Si hay una palabra o frase que alivia y da paz tanto al que la dice como al que la recibe es perdón o lo siento. Es el puente que puede restablecer la relación que quebró una ofensa, una traición o una indiferencia. Nos muestra que hay acciones que causan daño y que tenemos una salida para ellas y oportunidad de darles solución. Esta palabra acaba con el sufrimiento silencioso que queda en el corazón de las personas que se han hecho algún daño. Proverbio Bíblico 17:9b “En medio del perdón se cultiva el amor…”.

Te agradezco por…

El agradecimiento no se debe limitar al que expresamos a Dios en la mañana al recibir el nuevo día, o cuando agradecemos por los alimentos. Eso hay que hacerlo. Entre más agradecemos, más podemos recibir. Pero es igualmente efectivo (o quizá más) si nos acercamos a alguien que nos ha hecho un bien y le expresamos específica e intencionalmente cuán feliz somos por causa de lo que ellos hacen o dicen de nosotros. Todos tenemos agradecimientos atrasados, o deudas de agradecimientos. Posible haya alguna maestra que nos tuvo paciencia para que aprendiéramos la tabla del doce.

¿Cómo te puedo ayudar?

Una de los deberes más importantes de nuestra vida es ayudar a los demás. No solo en sus necesidades básicas como dinero, comida, ropa o asistencia y asesoría, sino ayudarlos a tomar consciencia y a asumir responsabilidad y acompañarlos en el proceso. Resulta gratificante poder ofrecerle a alguien la ayuda que necesita. Muchos necesitan oír que alguien les diga ¿Cómo te puedo ayudar? También es muy importante pedir ayuda, con confianza y sin temor que nos vean débiles o vulnerables. Somos fuerte cuando decimos ¡Ayúdame!

¿Son éstas palabras frecuentes en tu boca? O algunas otras más como gracias, por favor, buenos días, hasta mañana. Y frases como “Me haces feliz”, “Me siento importante cuando me escuchas”, “Debo cuidarte más”. Recordemos que las palabras sanan, unen y embellecen. No en vano lo enseña el Proverbio Bíblico 4:21 “No pierdas de vista mis palabras guárdalas en tu corazón. Ellas dan vida al que las hallan y dan salud al cuerpo”.

_______________
Ana Elena Santanach es conferencista.
Facebook. Ana Sanatanach

Compartir