No esperes el punto de quiebre

Por: Lorena Castro Jaén

En algunas etapas del recorrido que realizamos en el mundo del trabajo se presentan momentos en los que deseamos emprender cambios, dar un giro a aquello que venimos realizando debido a que ya no cubre las expectativas iniciales. Esta percepción suele manifestarse por una especie de cansancio, pérdida de sentido y de hastío que nos habla de que es hora de tomar una decisión. Ello, lejos de ser un estado indeseado, si se enfrenta con serenidad y si aprendemos a escucharnos, no es más que la antesala para dirigir nuestros esfuerzos hacia nuevos escenarios retadores y gratificantes.

Sea que se trate de un empleo en el que ya tenemos mucho tiempo, o de un emprendimiento que no está dando los resultados esperados, lo importante es reconocer los primeros síntomas y no esperar el “punto de quiebre”. De lo contrario caeremos en esa especie de rutina con su consecuente estado de desmotivación que impactará irremediablemente el nivel de desempeño afectando nuestro entorno. Considerando lo señalado, algunas interrogantes podrían contribuir a confrontarnos con aquello que estamos pensando y sintiendo para identificar distintas opciones.

Intenta responder dándote unos minutos previos

Vuelve al momento en que iniciaste en ese trabajo y/o emprendimiento. ¿Cuáles eran tus expectativas?; ¿Contabas con los conocimientos y o recursos materiales y financieros para alcanzar lo deseado?; ¿Crees haber mantenido el mismo empeño y compromiso durante todo este tiempo?; ¿Estimaste todas las variables que jugarían en tus proyecciones iniciales?; ¿Cuál fue el evento o detonante que impulsó lo que hoy día te hace sentir que ese no es el camino?

Dar respuesta a estas interrogantes merece le dediques un tiempo y si es posible, toma nota para afinar tus ideas. Estos momentos de reflexión son valiosos sin importar la etapa en la que nos encontremos. Lo que no evaluamos no lo podemos mejorar. Reconocer con antelación aquellas alertas que comienzan a encenderse como una luz llamando nuestra atención, hará que actuemos con prontitud y re direccionemos nuestras energías y recursos hacia aquellos cambios que nos conducirán a una nueva etapa. La buena noticia, es que todos estos procesos se irán capitalizando, haciéndonos crecer en asertividad y en plenitud.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

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