Más que una creencia

Por: Ana Elena Santanach

Los principios que aplicamos para construir una relación de confianza con las personas igualmente se aplican a nuestra relación con Dios. Comúnmente se le llama fe en Dios. Y no se refiere a fe ciega. Sabemos a quién creemos, por qué creemos y cómo creemos. Él es parte de nuestra vida y no tan solo una creencia intelectual y racional (no hay contradicción). Es una relación de fidelidad y lealtad. Esta relación, si la aceptamos, se vuelve esencial cuando la vida nos lanza desafíos, nos crea dificultades y nos causa dolor. Y mediante la fe reconocemos que, aunque no tenemos el completo conocimiento de Dios ni las razones para esas dificultades y dolor, todo tiene un propósito y está bajo su control. No podemos tener una relación con una persona en la que no confiamos. No es una relación de fanáticos. Es una relación de creyentes. Estos son tiempos propicios para fortalecer o iniciar una relación con Dios. Todos pueden intentarlo. Todos pueden lograrlo. He aquí algunas de las muchas formas para hacerlo:

Reconocer que hay un Dios

La vida no es casualidad o azar. Hay un diseño y una razón. Recibimos mensajes del Diseñador Hebreos 11:6(Biblia) nos dice “…todo el que desee acercarse a Dios debe creer que el existe…”. Cualquier experiencia (no tiene que ser dramática) puede ser un momento para sentir su presencia: encontrar un estacionamiento o la devolución del celular perdido. Muchas cosas que están ocurriendo en nuestra vida es Dios hablándonos. Dios enseñándonos. ¿Qué me está queriendo enseñar Dios? ¿Qué aprendo de esto?

Es una relación de confianza

Podemos tener la seguridad de que Dios se interesa por nosotros, por nuestro bienestar y que le importamos. Aun si pensamos en que ese tema de la confianza es un poco raro ¡confiemos! Toda relación se basa en la confianza: confiamos que nuestro hijo estudió para el examen; confiamos que nuestro esposo se fue a la oficina (y no a otra parte), confiamos en que la amiga nos guardará el secreto. Mayor puede ser nuestra confianza en Dios. ¿Para qué? Para pedir, esperar y para recibir.

Es una conexión de gratitud

La apreciación es el fundamento de una relación amorosa. Somos el blanco de una enorme cantidad de regalos de Dios que debemos valorar y apreciar por medio de la gratitud. Muchas de nuestras depresiones y frustraciones vienen de obviar la cantidad de bendiciones con las que hemos sido favorecidos. Unos con más otros con menos, pero todos con lo necesario. Hay mucha gente desempleada, es cierto, pero el que lo tiene debe agradecerlo. Muchos no tienen familia, pero el que la tiene (una madre, un hijo, un pariente) debe agradecerlo. La gratitud es el depósito emocional y espiritual para acercar más a Dios.

En realidad, siempre podemos encontrar una manera de acercarnos a Dios porque el mismo las ha provisto, pero hay un solo camino: Jesucristo, su hijo. Quien nos invita a una relación de amor, confianza y compromiso. Una vez que experimentamos esto habremos alcanzado la indudable percepción de Dios y su salvación.

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Ana Elena Santanach es conferencista.

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