Luchas por el poder o el liderazgo mal entendido

Por: Lorena Castro Jaén

El presente artículo hace referencia a la obra de Patrick Lencioni (2007) cuyo titulo es “Luchas por el poder dentro de las empresas”, una invitación a la reflexión bajo la modalidad de cuento en el que aborda el liderazgo y se enfoca en cómo destruir las barreras que convierten a los colegas en rivales. Un tema que parece seguir vigente en muchas organizaciones en las que sus líderes aun no comprenden la razón para la cual están siendo parte de un todo sistémico llamado organización.

Aunque resulte contrario a toda lógica, ciertamente muchas organizaciones adolecen de conflictos muchas veces silentes que se originan debido a la puja por el poder, no solo enrareciendo el clima laboral, sino afectando la viabilidad del logro de los objetivos. Estos escenarios se muestran cuando cada departamento liderado de esta manera, termina construyendo una identidad, mal entendida, signada por la visión de unidad “independiente” e inconexa del resto.

Nada más incierto que lo anterior ya que una organización necesariamente es la expresión totalizada de un tejido interdependiente en el que coexisten todos y cada uno de sus elementos. Sea que lo entendamos como unidades individuales de gestión o como departamentos o gerencias, al fin y al cabo, pretender mirar la gestión y el desempeño como una isla, es la evidencia que poco se ha comprendido la verdadera razón de ser de la misión y la visión.

Cabe destacar que, si bien es necesario que cada responsable en la conducción de equipos asuma los objetivos de su unidad, resulta insuficiente si se pierde de vista la conexión que ésta tendrá con las demás. A titulo de ejemplo, de muy poco valdrá que la gerencia o el departamento de mercadeo y ventas haga esfuerzos significativos por proyectar el crecimiento en la cartera de clientes, si estos no están alineados con la capacidad de producción. De que poco vale en ese escenario promocionar el incremento de las ventas cuando se ha desestimado la realidad que si conoce la gerencia de producción o la capacidad de la mano de obra para atender estos nuevos desafíos.

Del rol de líder al de miembro de equipo

Aunque el citado ejemplo parezca no ajustado a la lógica, bastaría con presenciar en las reuniones de los niveles gerenciales cómo se generan discusiones y planteamientos en los que el tema de fondo termina confirmando la evidencia de algunos de estos líderes solo aspiran conquistar espacios de poder buscando el reconocimiento que implica brillar a costa de los demás. En otras palabras, requieren imperiosamente de resaltar con propuestas o proyectos individuales que vistos de esta forma parecen oportunos y de gran valor, pero inviables si se considera al resto del equipo gerencial.

De lo anterior se evidencia la necesidad de trabajar en procura de una cultura laboral en la que los líderes desarrollen visión de equipo gerencial. Esto es, superar la percepción del escenario que como líderes manejan respecto a los colaboradores que hacen posible su gestión. Significa mirar el siguiente escalón en el que el rol que les corresponde impone que el autorreconocimiento como miembros de un equipo de mayor impacto orientados al logro de grandes objetivos.

Como ultima reflexión importa destacar que para que una organización cuente con equipos gerenciales alineados a consolidar el éxito y la visión futura, el estilo de la gerencia general habrá de establecer las pautas de una cultura que valore la solidaridad, la comunicación y el trabajo en equipo. Siendo así, los desafíos propios de escenarios altamente competitivos serán enfrentados y superados por el aporte de unos lideres que comprenden su verdadera razón de ser.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

email: lorenacastrojaen@hotmail.com

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