Las tiendas del futuro serán como webs

Revolucionar en el retail ha sido una constante del sector. Personal de tienda sí o personal de tienda ha formado parte de los grandes debates de la industria desde hace tiempo, hasta la llegada de la compra online que prometía hacer desaparecer la compra física. La realidad es que, a fin de cuentas, poco o nada ha cambiado. El mundo sigue y las dos realidades conviven. Como en otros muchos sectores que imaginaban un 2020 muy por delante de la actual realidad.

Pese a todo, estas realidades no son indiferentes la una de la otra. El debate ahora mismo se centra en cómo tener la misma experiencia del mundo digital en un comercio físico. La respuesta no es fácil y la solución mucho menos. ¿Cómo sería un comercio del futuro? Eso han querido imaginar desde Payment Innovation Hub en Barcelona del que VISA forma parte para el desarrollo del futuro de los pagos. En su encuentro anual -un lugar donde se reúnen aquellos interesados en querer cambiar la experiencia de pago y todo lo que gira en torno a ella– se ha llegado a la conclusión de que aunque es una revolución viable, aún queda mucho trecho por delante.

Centrados en la biometría como elemento común para el diseño de la experiencia comercial del mañana, son conscientes de que es una de las tecnologías “que más dudas causa en los clientes, pese a eliminar la fricción casi al 100%”, explican desde el hub.

Son solo algunos proyectos piloto los que se han puesto en marcha para comprobar cómo de interesados estarían los usuarios en poder pagar con su propia cara –y desde un dispositivo que no fuese el suyo–. 500 personas y durante 9 meses pudieron probar el pago biométrico en comercios reales; el resultado es que casi el 62% de ellos estaría dispuesto a pagar con su cara confiando en la seguridad del proceso. España, un país que los pagos contactless están implantados casi en su totalidad, sería el terreno de cultivo perfecto para una nueva modalidad de pago.

Y hasta aquí las buenas noticias porque lo cierto es que esto implicaría un consenso entre todas las compañías: entidades, tecnológicas y, por supuesto, comercios. Tamaña hazaña implica poner de acuerdo a gigantes irreconciliables –la experiencia de Bizum tendría que repetirse–; a no ser que alguien quiera registrar su cara en un sinfín de aplicaciones. ¿Cómo desarrollar un modelo de pago unificado en el que todos los players estuvieran de acuerdo? He aquí el gran reto.

Pero mientras se debaten en cómo mejorar el pago, la idea es abordar todo lo que acontece antes, durante y después. La experiencia de usuario ha llegado para quedarse y cuanto más sepan de un cliente mejor; recordemos que emular la experiencia web es el objetivo al final del día y el 5G será su mejor aliado.

Así que, con estos ingredientes, ya podemos imaginar cómo será una tienda de aquí a unos años. Esta pasa por la realidad aumentada para hacer del cliente un comprador autosuficiente que pueda acceder a la información por sí mismo, un restaurante sin ticket para pagar o un sistema de analiza el estado emocional de los clientes. Nunca Minority Report estuvo tan cerca de hacerse realidad.

El futuro es casi invisible

El arte del disimulo y lo oculto, y mayor conocimiento por parte de los comercios son las promesas del sector. Dicho así, hasta suena poco emocionante…

Lo primero que podríamos encontrar sería un sistema de estudio llamado Visit Analytics. Edad media de los compradores, estado de ánimo, sexo y dirección de su mirada; con esto, la idea es saber qué tipo de cliente compra en una tienda y cómo mejorar el enfoque a ellos mismos. Anonimizado para cumplir con la protección de datos sería llevar a la realidad los estudios de audiencias de una web. Y aquí el problema llega con los datos: ¿cómo saber usarlos? Un montón de información se quedarán en eso si nadie sabe usarlos por detrás. Su análisis será el reto del futuro.

Esta sería la versión pasiva, pero ¿y si alguien estuviera dispuesto a que –antes de entrar a una tienda– los empleados ya supiesen todo sobre ellos? Es la propuesta de Personalized Experience pidiendo a los compradores fieles que, bajo su consentimiento, se registren en una aplicación. Las últimas compras, preferencias, su nombre, edad o sexo serán dictadas al milímetro en los audios de los empleados. Antes de acercarse a un cliente ya sabrán todo sobre ellos con la idea de que la compra sea mucho más personalizada.

Esto, evidentemente, para quién lo busque y quiera. Porque al otro lado de la lista se propone que el comprador sea plenamente autónomo a través de Ar Experience. Solo con enfocar el producto, un consumidor podrá saber todo lo que necesita sobre un producto. Se acabó lo de preguntar a un dependiente sin datos suficientes.

Finalmente, en esta visión de futuro, sí que existe una propuesta que parece ser mucho más factible. A riesgo de arruinar el futuro de los camareros, Eat and Go quiere que solo con un QR en la mesa puedas pagar e irte. Sin pedir la cuenta y, por supuesto, sin esperar. Confirman que el sueño de muchos ya está en conversaciones para instalarse en algunas cadenas como proyecto piloto, pero la realidad es que la revolución en los comercios aún está lejos de convertirse en hechos más allá de los pilotos.

 

Fuente: hipertextual.com

Compartir