Las seniors rompen todas las barreras del universo emprendedor

Unas lo hacen por vocación; muchas porque no les queda más remedio para aportar recursos a la familia; otras porque no ven ninguna salida para desarrollarse profesionalmente en un mercado laboral que les ha expulsado por su edad, o por la crisis, y están las que, después de criar a los hijos, han decidido reorientar sus esfuerzos hacia un proyecto propio. Por uno u otro motivo, cada vez más mujeres inician un negocio a partir de los 50 años. El movimiento emprendedor ya no está reservado ni para jóvenes ni para hombres. El talento senior femenino se abre paso. Es una tendencia que corroboran los datos. Ya en 2018, había más afiliadas al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta) mayores de 45 años que menores de esa edad. Y en 2019 ellas también tomaron las riendas del crecimiento del trabajo por cuenta propia. Un informe de la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (Uatae) reveló que, en el segundo trimestre de 2019, las mujeres habían supuesto 39.000 nuevas altas en el Reta. De ellas el 56,9% (22.700) tenían entre 50 y 59 años. «Estamos ante una generación de mujeres sobradamente preparadas, que ya han sido madres, han invertido en su carrera y deciden no quedarse en casa. La vía más cercana para seguir en el mundo laboral es crear su propia empresa», afirma Eva Serrano, presidenta de la Asociación Española de Mujeres Empresarias (Aseme).

Son veteranas que empiezan a hacerse visibles fuera de las ramas tradicionales de actividad femenina, como cuenta Serrano. «Antes empezábamos en comercio —recuerda—. Ahora predominan las profesiones independientes (abogadas, arquitectas…) que intentan poner en valor su carrera a lo largo de su vida. Hay directivas que han trabajado en grandes multinacionales y se van a la rama tecnológica. Ya no extraña que una mujer monte una ingeniería, diseñe un producto y lo patente».

Pero todavía existe un grueso grupo de mujeres que mira al autoempleo como una opción de supervivencia de la familia y la única forma de salir adelante. Lo hicieron en la debacle de 2008. Ahora «con esta crisis han ido más mujeres al paro que hombres. Desde abril y hasta julio de este año, el desempleo femenino ha aumentado un 56% y seguirá subiendo a lo largo de este año», comenta Marta Bona, presidenta de Anmeya (Asociación Nacional de Mujeres Emprendedoras y Autónomas). El dato se explica en buena parte por la feminización del sector servicios, el más castigado por la pandemia. Y porque tradicionalmente el paro incide más en ellas. Antes del Covid, de los 858.000 seniors a partir de 50 años que estaban en paro, el 52% eran mujeres. Y entre los parados de larga duración, el 53,8% llevaba nombre femenino. «Muchas no tienen una formación cualificada y menos una educación emprendedora, pero se ven abocada a ella porque a partir de los 50 años no nos contratan», señala Bona.

 

Tanto hombres como mujeres seniors poseen cualidades exclusivas. La experiencia es una de ellas. «Es un detector de posibles errores futuros», afirma Carlos Molina, CEO y presidente de 50Pro. Además, disponen de contactos que se han fraguado a lo largo de la vida. «Son contactos profesionales serios a los que vender, para que ayuden a dar publicidad al producto que quieres sacar al mercado y para que sean proveedores», continua Molina. Y todo va acompañado de un mayor conocimiento. «El senior es más sabio y es capaz de manejar la tecnología, aunque a veces se trate de un desafío», defiende Molina.

Ellas suelen ser más perseverantes. «Destacan porque hay mayor consolidación en las empresas que dirigen, porque somos más conservadoras y minimizamos riesgos —apunta Serrano—. La mujer que emprende lleva incorporada la Responsabilidad Social Corporativa con la sociedad y el medio ambiente; son empresas sin desigualdades, tienen más empatía con los equipos y generan más sinergías, por eso funcionan bien». «Ellas tienen un enorme éxito a partir de los 50 años. Una empresa está basada en la innovación y las mujeres saben muy bien conectar cosas y convencer a otros para hacer cosas. Tampoco hay que olvidar que el 80% de las compras las hacen mujeres, tienen una gran capacidad de entender las necesidades de los demás», cuenta Joe Haslam, profesor de Innovación yEmprendimiento de IE University. Suficientes razones para que, aún con pandemia, el emprendimiento senior femenino sea un tren al que subirse.

«Una mujer tiene capacidad porque ha tenido que adquirirla»

«En España no me dan trabajo, así que me lo llevo yo». Esa es la principal razón que ha impulsado a Sara Lozano (56 años) a crear su empresa FemeninApp, un negocio con el que pretende hacer desarrollos digitales enfocados a la mujer. El primero verá la luz en las próximas semanas: se trata de una app para smartphones que combate los ataques de ansiedad en mujeres. «No es música de meditación ni imágenes tranquilas. Se trata de una aplicación que toma las pulsaciones cardíacas a través de la cámara del móvil en pleno ataque de ansiedad, mide la respiración al soplar a través del micrófono y la aplicación indica los ejercicios de respiración necesarios para bajar las pulsaciones», explica Lozano, doctora en Ingeniería Médica por la Universidad de Friburgo, Alemania.

Por ahora, hasta que su proyecto salga adelante, también sigue trabajando en una gran empresa. «Diseño modelos matemáticos que metemos a través de software en aparatos médicos. He hecho nuevas formas de respiración automática que se implementan en los respiradores de la compañía», cuenta. Con sus veinte años de experiencia en investigación está convencida de que puede contribuir al desarrollo de maquinaria médica para mejorar la salud de las personas y el bienestar de los pacientes. Su pasión es tal que incluso, en plena pandemia, ha sacado tiempo para diseñar altruistamente, junto con la empresa española Adelsys Endless Possibilities, un nuevo el respirador de bajo coste y transportable que ha pasado ya los estudios clínicos en el Hospital de Parapléjicos de Toledo y está pendiente de que la Agencia Española del Medicamento le dé el visto bueno.

Vive en Alemania, con la vista puesta en España, donde asume que «es muy difícil trabajar en investigación». Su nueva empresa le puede dar la oportunidad de regresar. El proyecto cuenta con el galardón de los Premios +50 Emprende. «Ahí empecé a creer en mí y en mi idea».

FemeninApp está enfocada a la mujer. «Cuando me siento en conferencias, estoy sola. A nivel de aplicaciones y software, las mujeres estamos abandonadas porque son los hombres quienes las diseñan. Y hay cantidad de cosas que nosotras necesitamos y nos darían solución y no existe porque nadie ha pensado en ellas». Y no le cabe duda: «Una mujer tiene capacidad porque ha tenido que adquirirla. Trabajamos para empresas y en casa. El 90% de la logística familiar lo llevan las mujeres. Esto te hace tan experta que cuando coges un empresa se hace más fácil».

«Quería tener mi proyecto para desarrollar una profesión»

Informática en Venezuela y propietaria de una empresa de equipos tecnológicos, Ana Doval (52 años) un buen día cruzó el Atlántico hacia Galicia siguiendo a su marido y con una bebé en brazos. «Pero todo se complicó aquí con unos horarios muy difíciles, una hija pequeña y una pareja siempre viajando», recuerda. Así que sin trabajo en una empresa, se dedicó durante unos años a los demás. «Atendía a los clientes de mi marido, su página web… Nunca tenía tiempo para mis proyectos, hasta que decidí que mis esfuerzos fueran para mí».

Por convicción, y también por conciliación, comenzó a plantearse un proyecto a largo plazo. «Quería seguir desarrollándome profesionalmente». Entonces aprovechó sus habilidades manuales y su gusto por el dibujo, recibió formación sobre emprendimiento, hizo un máster de desarrollo de negocio… «Lo necesitaba porque me había despegado del mundo laboral varios años y era difícil volver». Hasta que el pasado 15 de octubre, esta diseñadora lanzó su marca personal y su primera colección de bolsos hechos a mano, con materiales españoles, telas recicladas que vende a través de su web. Y ahora es su marido quien le echa una mano.

Ana Doval junto a uno de sus diseños que vende a través de anadovalecobags.com

 

Fuente: ABC

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