La venganza del Loro Pepe

Por: Juan Eduardo Fernández “Juanette”

La frase “La venganza es un plato que se come frio” nunca tuvo más sentido. Jamás pensé que pasarían más de diez años para que se hiciera justicia, y mucho menos que un loro de peluche que mide 20 cm fuera el paladín que me devolviera la fe.

En unos días el hermanito de mis hijos cumplirá dos años, y como en todos sus cumpleaños (bueno solo lleva dos) voy con ellos a comprarle un regalo. Pero gracias al e-commerce y a que ahora mismo no estamos saliendo mucho, les pedí me enviaran alguna foto de lo que le querían regalar.

A las pocas horas recibí por WhatsApp la foto de un loro de peluche llamado Pepe, que trabaja como parte del elenco del programa infantil “La Granja de Zenón” del que es fan el hermanito de mis hijos.

La particularidad del Loro Pepe es que, al presionarle la panza, puede cantar varios temas del hit parade infantil como: Estrellita donde esas, Pío pío, El gallo Bartolito y La Vaca Lola. Al enterarme de estos “talentos musicales del loro”, dejé lo que estaba haciendo, ingresé a Marcado Libre y compré el arma en forma de Loro.

Y ustedes se preguntarán ¿Por qué tanto odio? ¿De quienes quieres vengarte? Ahora les paso a explicar: Primero quiero aclarar que amo muchísimo a mis hijos hoy adolescentes por ende no les puedo odiar; pero aclaro que es de ellos de quien espero vengarme con este caballo, o más bien, este Loro de Troya.

Resulta que cuando eran más chicos, mis hijos tenían juguetes sonoros, de esos que hacen muchísimo ruido justo cuando uno tienes más trabajo y necesita estar concentrado. Quiero que entiendan que pude haber ganado el Premio Nacional de Periodismo o hasta un Pulitzer, sino fuera por un juguete de Mickey que hacía 7000 ruidos distintos y una muñeca de la princesita Sofía que cantaba desde cumbia hasta reggaetón. Tienen que entender que, gracias a esos juguetes del mal, terminé escribiendo muchos artículos y reportajes encerrado en el baño.

De hecho, no sé si haber migrado antes fue solo una excusa para escapar de aquellos sonidos traumáticos. Incluso cuando mi ex mujer me llamó para preguntarme que juguetes se podían traer los niños a La Argentina le dije: “Mientras sean mudos, todos los que quieran”.

Pero ahora Pepe, ese hermoso loro verde con alas de colores y ojos saltones, será activado por un pequeño niño de dos años recién cumplidos, mientras sus hermanos adolescentes estén haciendo tareas, o mejor aún en exámenes.

Gracias Pepe por llegar a nuestras vidas y convertirte en paladín de la justicia.

Compartir