La solidaridad de los pueblos hermanos

Por: Lorena Castro Jaén

Las crisis, muchas veces estructurales, se presentan en la historia de los países afectando la calidad de vida de sus ciudadanos y comprometiendo el bienestar de las generaciones venideras. Esa realidad, sobre todo en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo coloca sobre el tapete la capacidad de respuesta de organismos internacionales y de los países hermanos sobre todo de los fronterizos que de una u otra manera se pueden ver afectados por la dinámica que se genera debido a las distintas oleadas migratorias de personas que buscan en otros países la posibilidad de encontrar un trabajo que les permita superar las dificultades económicas y/o de seguridad personal.

El caso venezolano es en estos momentos tal vez uno de los más emblemáticos toda vez que, como fenómeno no antes visto, la población, sobre todo la más joven, ha emprendido la aventura de migrar a otras latitudes en busca de esa calidad de vida y posibilidad de progreso que sienten negados en el país que les vio nacer. Un derecho humano que luce desconocido y que tiene profundas implicaciones para el presente y el futuro de una nación que ve partir a la generación en la que descansa toda posibilidad de concretar acciones en pro de su recuperación.

Ante tal realidad, los medios de comunicación muestran las formas en que los organismos internacionales y los voceros de distintos gobiernos hacen llamados a la solidaridad y emprenden acciones orientadas a atender a esos miles de conciudadanos que llegan a estos destinos muchas veces en condiciones precarias. Tal es la magnitud de la situación que en el caso de Colombia, Perú, Chile solo por mencionar algunos han respondido con normativas espaciales para atender a estos migrantes y permitirles insertarse de manera legal a sus países. Ello se ha traducido no solo en permisos especiales de trabajo y reconocimiento de permanencia legal, sino inclusive en atención a la salud de los más vulnerables.

Estas líneas pretenden en ese sentido agradecer la solidaridad que como valor universal es requerido en tiempos de crisis. Se trata de un tema humanitario en momentos en que el lenguaje universal habla de un “mundo global” y ciertamente lo global no solo alude a la dinámica mundo que demuestra la conexión en términos de dinámica económica en el intercambio de bienes y servicios, sino que pone de manifiesto que las crisis también tienen repercusiones globables. En ese sentido, la historia quedará como testigo de los pueblos hermanos que mostraron su mano amiga para atender a todos aquellos que por circunstancias puntuales se han visto en la necesidad de abandonar sus espacios y familias en busca de una mejor calidad de vida.

Hasta un próximo encuentro.

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

email: lorenacastrojaen@hotmail.com

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