La samba brasileña y el “techno” japonés se unen a través del reciclaje

“Masa” no habla inglés y mucho menos portugués; el idioma de este artista japonés es la música y con ella entabló un armónico diálogo con jóvenes de una favela en Río de Janeiro, donde la samba y el techno se unieron a punta de percusiones elaboradas con objetos reciclados y de uso cotidiano.

Cuencos, ollas, tapas, potes vacíos de pintura y un tubo de PVC que se asemeja a un “didgeridoo” (instrumento tradicional australiano) dan vida a la batería del percusionista japonés Masa y también a los tambores y panderetas de los jóvenes del taller “Funk Verde” de Roquete Pinto, una favela en la zona norte de Río, donde los cariocas compartieron con el artista nipón su pasión musical.

El músico nipón, que por primera vez visita Brasil para realizar varias presentaciones en un festival de cultura japonesa en Río de Janeiro, quiso conocer de cerca a los jóvenes de “Funk Verde” porque, como él, hacen música con elementos reciclados, chatarra y objetos cotidianos.

Las melodías brasileñas y la electrónica dialogaron durante varias horas entre ritmos de samba, techno y bossa nova que animaron el encuentro y fusionaron dos culturas unidas por su amor a la música y al medioambiente.

De mediana estatura, con el ritmo en las venas y siempre con una sonrisa en el rostro, Masa no pudo ocultar la emoción del encuentro que tuvo con su anfitriones.

Vestido de un Kimono, obsequio del proyecto que lo elaboró con pendones reciclados de los Juegos Olímpicos de 2016, el artista nipón se integró sin temor al grupo de la comunidad y los acompañó danzando al ritmo de un “rocar” (especie de pandereta).

Y es que para él no hay mayor motivación que compartir la alegría de la música con las personas.

“Mirarlas a los ojos y sentir la energía que transmiten es mi mayor motivación”, aseguró a Efe el artista japonés que acostumbra a realizar este tipo de encuentros con niños y jóvenes porque “los resultados son increíbles”.

Masa, de 31 años, estuvo en la favela  y su mensaje a los jóvenes fue concreto: “No es necesario tener dinero para hacer música y menos en Brasil donde se tiene toda esta musicalidad”.

“Sólo se necesita entusiasmo y voluntad, y entender que lo que llaman basura no tiene que terminar en la basura, sino que puede convertirse en muchas otras cosas, incluso música”, señaló.

Los jóvenes que participan en el taller viven en la comunidad de Roquete Pinto, en una zona pobre de la ciudad más emblemática de Brasil, y en una favela donde la violencia, el narcotráfico y la falta de recursos básicos son el pan de cada día y donde muchos de ellos abandonan la escuela para seguir el camino más fácil: la delincuencia.

Mientras que el artista japonés se inspira en las cotidianidades que lo acompañan cada día y en otros artistas que trabajan con elementos reciclados para crear sus melodías, los jóvenes de esta favela han aprendido a hacer sus instrumentos y a crear música con el taller “Funk Verde”, una iniciativa del proyecto “De Olho no lixo” (con la mirada en la basura).

Con el apoyo del sector privado y el gobierno regional, este proyecto comenzó a trabajar con jóvenes en la Rocinha -la mayor favela de Río- pero ha sido tanta la acogida que se ha ampliado a varias comunidades más de escasos recursos como la de Roquete Pinto.

“Funk Verde” busca rescatar a los jóvenes de las calles e incentivar en ellos la cultura del reciclaje y el cuidado del medioambiente a través de la música, y su coordinadora, Regina Café, no escatima esfuerzos para conseguir recursos y lograr que esta iniciativa llegue a más favelas.

Actualmente, más de 200 jóvenes mayores de 16 años aprenden a hacer instrumentos y música con elementos reciclados, pero también reciben clases de guitarra, alfabetización e inglés, todo de manera gratuita.

 

Fuente: EFE Noticias

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