La posición geográfica de Panamá, una ventaja natural con retos que enfrentar

Redacción: Laura Cecilia Vidal Payán

La posición geográfica se define como el conjunto de coordenadas que ubican a un punto específico en la superficie terrestre. Panamá cuenta con una ubicación envidiablemente, estratégica en muchas aristas, y no sólo comercialmente como se ha dejado ver en muchos momentos. Por ello siento como obligación  ampliar el marco visual que permite analizar y reflexionar la cara de un Panamá que es más que una ruta  comercial.

Según datos de MiAMBIENTE en el 2014, el 39,8% del territorio nacional estaba cubierto por bosques y una gran parte de este se conserva por las 6 diversas clasificaciones de áreas protegidas, algunas de importancia mundial, como El Golfo de Montijo en Veraguas y San San Pond Sak en Bocas del Toro, quedando evidenciado en el tratado internacional de RAMSAR, Irán, del cual Panamá forma parte desde noviembre de 1990. Además contamos con 2 mares de diversas bellezas  y con 52 cuencas hidrográficas, las cuales representan 500 ríos aproximadamente, en los que seguramente se habrá bañado o por lo menos deleitado con sus paisajes.

En la otra mano, la exuberante vegetación y fauna presenta cerca de 1.300 casos de especies endémicas, según el IV Estudio Nacional de Biodiversidad. Al formar parte del trópico de cáncer, nos convertimos en una zona tropical lluviosa húmeda, lo que permite un recurso hídrico y una diversidad biológica impresionante.

La Alianza por el Millón de Hectáreas nos demuestra que se superaron las expectativas respecto al año anterior en cuanto a la propuesta de reforestación. Significa que estamos creando un nuevo paradigma: más árboles, más humedad, más agua y más voluntarios nos llevarán a un 2038 con un 47% de cobertura boscosa, según lo informa MiAMBIENTE.

Toda esta ventaja natural que presenta nuestro país nos invita a una reflexión ética, ya que son muchos los recursos que poseemos, pero es pobre la distribución: observemos lo que sucede con el agua, actualmente existen más de 200 mil panameños sin acceso a agua potable, pero precisamente por ser una cifra alejada al común denominador, hacemos caso omiso a la situación. Ahora bien, ¿por qué si en países como Israel, donde solo hay una cuenca hidrográfica, el río Jordán, no hace falta el agua potable, en Panamá sí? Somos panameños desinteresados por el ahorro, pero interesados en creencias erróneas sobre una calidad de vida que nos impide ser solidarios con nuestros semejantes y con todo el entorno.

Mas no todo está perdido, hemos superado grandes retos en 112 años de República, que reflejan nuestra juventud como nación, pero que demandan un camino de madurez en valores éticos sobre el cuidado y la justa distribución de nuestro patrimonio.

Sueño como panameña con un nuevo camino a seguir, donde el hábitat sea compartido, la conciencia  sea reflexiva y el respeto haga un concierto con la naturaleza. Esto no es cuestión de empresas multinacionales, ni de autoridades únicamente, sino de todo que aquel que se descubra como un ser colectivo y en este la importancia del cuidado.

Eduquémonos y valoremos lo que tenemos antes de que sea demasiado tarde porque Panamá es de todos.

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