La meditación (Segunda parte)

Por: Carlos Piña Grau

El tercer paso en la meditación es aprender a observar las emociones para que puedas identificarlas, ponerles nombre y manejarlas.

Si tienes rabia no trates de darte explicaciones, sólo observa, acepta y en privado golpea una almohada, o grita poniendo la boca en la almohada, o da golpes en el aire para drenar la rabia. Si tienes dolor o tristeza limpia esa energía con el llanto; llora y deja que las lágrimas limpien ese dolor.

Si no lloras tu cuerpo te pasará la factura en algún momento. Si has llorado mucho y aún sientes dolor, es posible que debas seguir llorando con más consciencia hasta que salga de lo más profundo de tu ser, ya que lo más probable es que esté en el estómago y se hace necesario inclinarte hacia adelante para forzarlo y sacarlo de ahí.

Después te ves al espejo, te lavas la cara y te dices cosas lindas. Hay personas que lloran cuando se bañan y logran limpiarse con las lágrimas al mismo tiempo; es como un acto purificador. Tu elijes cual es la mejor forma para ti, es tu decisión. El miedo es el enemigo más importante a vencer.

Y la única manera en que he visto resultados es cuando se enfrenta con el compromiso auténtico de salir de ese espacio que te limita, para empezar a ser quien eres realmente.

“La vida comienza donde termina el miedo” (Osho).

Al final de todo este proceso aparece el amor como fragancia y nos da la paz y la felicidad de estar en el paraíso estando vivos.

Esta secuencia de observar el cuerpo, la mente y las emociones es esencial para mejorar tu calidad de vida. La meditación es un camino para elevar tus niveles de Autoconsciencia, para disfrutar la vida en toda su plenitud.

También es importante que sepas que cualquier cosa que hagas, sea lo que sea, si lo haces de manera consciente, estás meditando. Ese es el reto.

Cuando manejas y lo haces de forma consciente, en ese estado evitarás usar el celular; no es fácil pero si muy necesario. Si al fumar lo haces de manera consciente, observarás como entra la nicotina y sale menor cantidad al botar el humo porque queda en tus alvéolos pulmonares; con esta observación consciente tratarás de fumar menos.

Cuando comas observa de forma consciente cómo lo haces; si acostumbras comer rápido es posible que comiences a masticar más en vez de tragar.

Cuando hables con alguien, hazlo de manera consciente para poder escuchar a los demás y aprender más. El que escucha más, aprende más.

En resumen, “observa y acepta” sin emitir juicios. Empieza con tu cuerpo, luego con tu mente y después con tus emociones para lograr la alquimia de limpiar las historias, las creencias, etc. Haz tus cosas conscientemente, y al aprender a desarrollar el sentido de la observación encontrarás el camino para meditar y elevarás tus niveles de autoconsciencia para disfrutar los instantes de la vida en toda su intensidad.

La vida está llena de instantes y esos instantes pueden ser esos pequeños silencios entre un pensamiento y otro.

“El amor es la meta, la vida es el viaje”. (OSHO).

____________

Email:  carlospinagrau@gmail.com

Compartir