La meditación (Primera parte)

Por: Carlos Piña Grau

La meditación es una técnica que permite viajar al mundo interior para encontrar la paz y la armonía que todos queremos tener en la vida. Es quizás la aventura más importante que puedas emprender y sólo requiere que descubras el truco para dominarla y no frustrarte en el intento.

Hay muchas opciones y no todas te permitirán lograr los resultados deseados. A veces recomiendan cosas que te confunden más, como por ejemplo “poner la mente en blanco”. La mente, o como dicen algunas personas “la loca de la casa”, nunca estará callada; por lo tanto, olvida la idea de acallar la mente.

Lo único que puedes hacer es desarrollar la capacidad de observarla sin que ella te manipule o emita juicios basados en tus creencias, que a veces no son válidas y te hacen sentir mal.

Al principio no es fácil desarrollar el sentido de la observación; en otras palabras, necesitas desarrollar tu observador interno, que no depende de tus conocimientos y experiencias.

El camino más sencillo que he aprendido es el de observar tu cuerpo. Sugiero que hagas ahora el siguiente ejercicio: Aprieta tu mano derecha fuertemente; si la aprietas por un determinado tiempo te va a doler ¿verdad? Al darte cuenta que la tienes apretada lo lógico es que abras tu mano. Pero eso ocurre cuando te das cuenta y en este ejemplo es muy fácil reconocerlo porque lo estás haciendo con consciencia.

El reto es que aprendas a observar las tensiones que tienes en tu cuerpo y al hacerlo de modo consciente, notarás que la tensión empieza a disminuir porque al ubicarla, se te hace más fácil soltar y relajar. A partir de ahora aprende a conectarte con tu cuerpo para lograr desarrollar la atención y obtener los beneficios de estar más relajado y controlar tu cuerpo con mayor efectividad.

El segundo paso es observar tu mente, para que tus pensamientos pierdan la fuerza y disminuyas la cantidad de información que procesas habitualmente; eso te permite descubrir los silencios que existen en los instantes, entre un pensamiento y otro. Imagínate que cada pensamiento es un carro y cuando hay un exceso de ellos, la consecuencia sería que no habría mucho espacio entre ellos, la distancia sería mínima.

Así mismo, si logras observar con atención, la mente se calma y tendrás una distancia mayor entre cada pensamiento y ese espacio te permitirá sentir la paz anhelada.

La observación te permitirá ver las cosas como una película, siendo el espectador y no el actor, de manera de impedir o interrumpir aquellos pensamientos que te ocasionan desgaste mental, desorden, frustración o confusión.

Imagínate que estás en el espacio entre la tierra y la luna. Te pregunto: ¿Qué crees que hay en ese sitio? Por mi parte imagino que hay un gran silencio y sin duda alguna, en los silencios sientes la presencia de Dios.

Todavía queda un tercer aspecto importante como lo es la observación de las emociones. Lo abordaremos en la próxima entrega.

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Email:  carlospinagrau@gmail.com

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