La inclusión: tendencia o necesidad urgente

Por: Eduardo Frontado

Resulta fácil hablar de la importancia de ser una sociedad inclusiva, sin embargo la pregunta obligada es ¿entendemos verdaderamente el significado del término Inclusión? ¿Qué se esconde detrás de ello? ¿Qué implicaciones se derivan de esa tal Inclusión?

Existen múltiples vertientes en las cuales aplicar el significado, de buscar igualdad de oportunidades para todas las personas, independientemente del género, color, creencia, educación, nacionalidad, cualidades distintas o profesión.

Sin embargo, de acuerdo al área de especialización donde se desarrolle existen varios puntos de vista para enfocar el termino Inclusión. Actualmente, en el caso del mundo empresarial la Inclusión se percibe, como una forma de obtener beneficios tributarios. Es el premio por incorporar dentro de tu plantilla laboral una persona “discapacitada”, definición generalizada de personas con cualidades distintas, sin que ello signifique que realmente se inserta dentro del área productiva de dicha empresa, siendo de hecho un símbolo discriminatorio pues nunca se les asignan responsabilidades cónsonas con sus capacidades o entrenamiento profesional.

Si nos trasladamos a la visión de los políticos, se concibe este esfuerzo por integrar a todas las personas dentro de la trama social como un conjunto de leyes o enunciados que agradan a las masas, pues se creen centro de atención de sus líderes y termina siendo una forma más de obtener votos, toda vez que no dominan el contenido que dicha afirmación trae consigo.

El verdadero significado del término Inclusión implica el propósito de integrar a todos y cada uno de los seres humanos dentro de la trama social, permitiendo así el desarrollo integral de los que habitan en el planeta, sin etiquetarlos por su apariencia física, forma de desplazamiento, color, sexo, religión, nacionalidad o cualquier otro aspecto que represente lo distinto. Todo ello con la finalidad de entender que todos y cada uno de nosotros tenemos cualidades distintas que nos hacen dueños de un espacio para realizar aportes en pro del bien común.

Para el logro de dicha integración es necesario referirnos a la accesibilidad, la cual según Berny Bluman asesor de la organización Colombia Accesible “Accesibilidad no es estar siempre dispuesto a ayudar Accesibilidad es contar con las adaptaciones necesarias para pedir cada vez menos ayuda”.

Resulta imprescindible aclarar que los términos Accesibilidad e Inclusión se complementan, mas no son sinónimos. La Inclusión trae consigo accesibilidad.

Es importante hacer notar, que algunos gobiernos de América Latina, concretamente los gobiernos de Colombia y Chile cuentan en la actualidad, con iniciativas interesantes en esta materia, tales como en el caso de Colombia el denominado programa de piscinas azules en Cartagena; y en Chile existen apartamentos denominados inclusivos, más la revisión a fondo de dichos programas nos permiten apreciar que son propuestas de accesibilidad mas no de Inclusión en el verdadero sentido de la palabra.

En los actuales momentos una señal importante de cambio drástico que nos permite vislumbrar que no estamos lejos del logro de la inclusión es el denominado COVID-19, que con su llegada demostró lo vulnerable que puede ser el ser humano sin ningún tipo de distinción, al dejarnos a todos en igualdad de condiciones, obligándonos a valorar el significado de las palabras empatía y solidaridad.

Cuando nos referimos a la necesidad de ser una sociedad inclusiva, porque no existe otra forma justa de coexistencia; realmente estamos claros que para que ello ocurra debemos experimentar cambios profundos a nivel social, político y cultural. Para ello debemos definir una nueva óptica que nos permita dar al traste con los prejuicios y miedos, estando claros que todos tenemos algo que aportar, pequeño o grande, poco o mucho, pero indispensable para el desarrollo armónico de una sociedad inclusiva.

Entendiendo que los cambios profundos no se producen de manera fugaz, sino que requieren un tiempo para materializarse e internalizarse, y así poder derivar en una nueva perspectiva o forma de pensar de nuestro entorno. No debemos olvidar el terrible calentamiento global que estamos padeciendo, el cual clama por una manera racional de convivir en el planeta.

Como sociedad podremos decir que somos una sociedad inclusiva cuando dejemos de visualizar la Inclusión como una tendencia y seamos capaces de entenderla como nuestra forma de vida, sin olvidar que no es un objetivo a corto plazo, ni tampoco una tarea exclusiva de gobernantes ni leyes, sino que es tarea de todos y que ello implica un conjunto de cambios en todos los aspectos, siendo el más importante de ellos una transformación personal profunda que nos permita reconocernos en el otro para entender que lo humano es lo que nos identifica.

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