La gallina de los huevos de oro es venezolana

Por: Juan Eduardo Fernández

Luego de 11 días de trabajo seguidos, mi sábado comenzó con la dulce voz de la muñeca diciéndome: Gordo, aquí está la listica. Sólo son unas cositas.

Después de estirarme un poco en la cama me puse en pie, tomé una ducha, me vestí y salí a comprar unas pocas cositas. Caminé rumbo al mercado popular de Guaicaipuro (norte de Caracas). En el trayecto son muchos los vendedores que aún ofrecen frutas y vegetales frescos, pero a precios nada solidarios.

Lo primero en la lista era un aguacate y al lado del nombre de la fruta (pues sí amigo lector, el aguacate es una fruta) se podía leer entre comillas “que esté para hoy” (es decir que esté maduro).

Pasé por varios puestos donde vendían la fruta a un precio que aguantaba mi presupuesto, pero no había ninguno “para hoy”. Finalmente lo conseguí. A continuación mi conversación con el vendedor:

Yo: Buenos días mi hermano, ¿en cuánto el aguacate? Pero que esté para hoy…

Vendedor: (con cara de “yo no soy hermano tuyo guebón”): si es para hoy 100 bolos nada más “hermanito” –Sonrisa sarcástica-.

Yo: ¡Perro, 100 bolos!

Vendedor: Bueno llévate este a 60 pero te lo comerás en Navidad. Chamo, ¿prefieres ahorrarte 40 bolos que calarte la lengua de la mujer cuando llegues sin el aguacate?

Yo: 100 me parece razonable, me lo llevo.

Luego de repetir el diálogo en varios puestos, compré tomate, lechuga, zanahoria- Pero no por kilo sino detalladas (hace mucho que aquí muy pocos compran por kilo).

Voy tachando la lista cuando llego al último ítem: un cartón de huevos.

Inició mi viacrucis y casi me desmayo cuando veo que el índice de precios de los huevos va en alza (mientras mi dinero va en sentido contrario). En todos los tarantines veo 360, 380 y hasta 400 el cartón.

Decido salir del mercado y me voy a un mercado llamado “Día a Día”. Al llegar veo una cola casi de dos cuadras para entrar. Cabizbajo regreso al mercado y le digo a la señora a quien habitualmente le compro:

– Deme medio cartón.

– Chico llévate el cartón, son sólo Bs 390.

– Está como caro, ¿no?, le digo.

– Es que esos huevos son de la gallina de los huevos de oro – me contesta entre risas.

Le sonrío a la vendedora e insisto en que me dé solo medio cartón. Caminando a casa reflexiono:

“En los países donde hay escasez de huevos, cada día es más difícil sobrevivir”.

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