La felicidad, a pesar de todo

Por: Aida Montenegro-Loughran

La vuelta a clases inicia los retos y la distribución precisa del tiempo. Tanto educadores como estudiantes son sus esclavos. El tiempo que divide en clases de 50 o 120 minutos, trabajos de investigación, tareas, presentaciones, ejercicios diarios y exámenes finales. Y el tiempo para ser feliz, sí, tan importante en el salón de clases como la gramática, las matemáticas o el inglés.

Dar tiempo a los estudiantes para descubrir su amor por el conocimiento es esencial para el éxito de cualquier programa educativo. La constante necesidad de terminar el currículum prescrito nos lleva a olvidar lo esencial que es darnos tiempo a conocer nuestros estudiantes y darles los retos adecuados a sus habilidades al momento.

Estudiantes felices aprenden con alegría, entusiasmo y dinamismo. Profesores felices enseñan que los retos son necesarios en todo aprendizaje y que lo que es más difícil, para todos, es aceptar las propias limitaciones. Pero que el aceptarlo marca el inicio de un gran descubrimiento: nuestro ilimitado poder creativo para encontrar soluciones a nuestros dilemas.

A 500 AÑOS DEL PRIMER VIAJE DE CIRCUNNAVEGACION

La hazaña de ampliar el mundo conocido le corresponde a Juan Sebastián de Cano, marinero vasco fiel a la cultura marítima de su pueblo, cuando finaliza el primer viaje de circunnavegación de la tierra. Reto que asume cuando el director de la expedición Fernando de Magallanes, marinero portugués muere en las Filipinas durante la misma, enfrentando a indígenas en el área.

Todos a veces tenemos situaciones imprevistas que nos presentan retos y que podemos tornarlos en oportunidades para crecer. De nuestra actitud depende el éxito o no de lo que emprendamos.

IDENTIDADES QUE NOS DEFINEN

En las clases internacionales nuestra primera tarjeta de presentación es nuestra nacionalidad. Como parte fundamental de quienes somos, nuestra nacionalidad nos precede. Si nuestro país es “muy conocido” a veces nos encontramos con el clásico estereotipo que dista mucho de la diversidad racial de nuestro país de origen. Sin embargo, esta parte de nuestra identidad, como es nuestra nacionalidad, no necesariamente define toda nuestra forma de ser.

Optemos por dar a conocer, aceptar y ayudar a descubrir lo mejor de nosotros mismo ya sea en el papel de educadores o educandos, roles que alternamos diariamente a lo largo de nuestra vida.

La felicidad como opción, a pesar de todo, es nuestra.

Feliz viernes y hasta la próxima semana.

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@aidaline2012

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