La educación se abre paso a través de un “agujero en el muro”

Por: Marita Seara

Hace unos años, a través de una noticia publicada en BBC Mundo, conocí de Sergio Juárez, “el maestro que revoluciona la mente de sus alumnos”. Este educador de primaria, de un pequeño poblado de México, con apenas 31 años para ese entonces, gracias a sus deseos de abrir la mente de sus alumnos al conocimiento y a otras fronteras más allá del pequeño pueblo donde impartía clases, decidió valerse de internet para “inspirar” a sus alumnos. Exactamente esta palabra, “inspirar”, fue una de las que buscó en la red para entusiasmarlos hacia un mayor aprendizaje dentro de las carencias que tenían: desinterés, ausentismo escolar, deprimentes condiciones del aula donde impartía sus clases…y ausencia total de tecnología. Juárez, como él mismo lo explica, investigó sobre ideas innovadoras de educación llegando así a un modelo sencillo, pero que por los resultados me parece maravilloso. El modelo de Sugata Mitra.

Sugata Mitra, experto en educación y tecnología de la Universidad de Newcastle del Reino Unido, es conocido en la India por su proyecto “Agujero en el muro” que deja que los niños aprendan a través de su exploración en la red. En 1999 puso una computadora en un muro en una zona ubicada entre un barrio de bajos recursos y una de las zonas más modernas.

Conectado a internet fueron los niños de ese barrio pobre quienes se acercaron y experimentaron lo que “ese agujero” podría aportarles. Así comenzó este proyecto con la siguiente pregunta: ¿pueden los niños aprender a usar una computadora por sí mismos?.

Tal vez pienses que es tonto hacer esta pregunta. Y yo te digo que no. No lo es porque hay zonas de extremada pobreza. Hay zonas en donde ninguna niña o niño podría pensar alguna vez en tener un móvil (celular) o una computadora. No nacen con esto. La respuesta a la pregunta antes mencionada, después de varios experimentos en zonas rurales y zonas de bajos recursos, fue positiva. No solo esto, aprendían en cuestión de segundos a manejar la computadora cuando nunca habían visto una, el idioma inglés no les resultaba un impedimento, lo aprendieron con facilidad y, como explica Mitra, descubrieron el famoso buscador “Google” y el mundo comenzó a cambiar para todos ellos. “Los chicos y chicas empezaron a sacar mejores notas en el colegio, especialmente en matemáticas, inglés y ciencias”.

En el poblado donde Juárez enseña, los niños vencieron el miedo a ese “artefacto”, comenzaron a navegar y a descubrir cosas inimaginables. Se les abrió el mundo y la inspiración y el deseo de aprender fue parte de una aventura sin fin. Se realizó una prueba que suele implementarse en este país en las escuelas primarias, y del grupo de Juárez solo 7% reprobó matemáticas y 3,5% lengua española. Sorprende, porque en 2010, 45% de los alumnos habían reprobado matemáticas y 31% no muy buenas notas en lengua.

En entrevista realizada a Sugata Mitra en el Congreso del Futuro llevado a cabo en 2018 en Chile, señala que los resultados de este “aprendizaje colaborativo” han sido muy positivos, niños que han hecho hasta un Doctorado o una carrera informática, cuando su futuro estaba totalmente cerrado a no aprender más, a no soñar. “Internet ha cambiado completamente el espacio de aprendizaje”, comenta.

Modelos como estos son los que deben universalizarse, sobre todo en regiones de América Latina o Africa, donde la pobreza es extrema y la educación no es prioritaria. Donde el PIB para la educación queda relegado al que le dan al armamento, por citar solo un ejemplo. Países donde urge la educación para superar la crisis son los que necesitan de mínimos esfuerzos como los de Sergio Juárez, pero con enormes resultados que pueden ser replicados. No sólo esto. Cabe una reflexión del profesor Mitra.

“Cuando pasamos de cazadores a agricultores, lo mismo debe haber sucedido (que con la tecnología en nuestras vidas) porque de repente tuvimos más tiempo. El cazador debía trabajar todo el día para alimentarse. Apenas se levantaba debía comenzar a trabajar otra vez. Pero el agricultor trabaja quizá 6 u 8 meses al año, cuando es tiempo de cosechar. ¿Qué significa eso?. Comenzó el pensamiento humano. Filosofía, poesía, música. Así que espero con ansiedad que llegue. Cuando esta generación tenga un 70% más de tiempo del que existe, ¿qué van a producir?. Creo que podría ser un momento de gran creación”.

 

 

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