La dieta de la bolsa

Por: Juan Eduardo Fernández

El gobierno, siempre preocupado por el estado físico de los ciudadanos, se reunió en secreto con Osmel Sousa, Richard Linares y Sasha Fitness para crear una dieta para estilizar la muy hinchada figura de los venezolanos, pero ¿para qué? Bueno, para que los hombres barrigones puedan usar franelas ceñidas al cuerpo, y las mujeres un poco “pasaditas de peso” puedan usar sus leggins sin traumar a nadie.

Luego de varias reuniones entre los expertos y el gobierno, se tomó la determinación de crear los CLAP (Comités para la Liberación de Alimentos Pesados), quienes serán los encargados de distribuir esta “bolsa milagrosa” que convertirá a los venezolanos y venezolanas en adonis y amazonas, dignos de ser esculpidos por el mismísimo Miguel Ángel.

Según estudios realizados por científicos del IVIC, el contenido de la bolsa será suficiente para nutrir a cada familia durante un mes. Estos son los alimentos que vienen dentro de la bolsa: harina de maíz, harina de trigo, azúcar, arroz, pasta, salsa de tomate, mantequilla y alguna que otra vez pollo.

Yo soy testimonio vivo de que la dieta de la bolsa en verdad funciona. Acá les dejo algunas claves:

– Para rendir la harina de maíz (no porque sea poca, sino porque comer más de un kilo al mes hace daño) agregue afrecho o en su defecto aserrín que, aunque es más seco lo hará sentir como “un roble”.

– En cuanto al arroz, se recomienda comer dos cucharadas por comida, esto es bueno acompañarlo con una lata de gaseosa, que aunque es más costosa, el ingerir arroz blanco acompañado con Coca Cola le dará no solo sensación de llenura, sino que también le dará hipo y ya no tendrá hambre. Pero cuidado, no vea usted ni las noticias, ni Twitter ni mucho menos Facebook, pues recuerde que si se asusta se le quitará el hipo y le dará hambre.

– Si la pasta es larga, agregue algunos cordones de zapatos que ya no use, échele bastante salsa de tomate y no notará la diferencia. Si por alguna razón le dan “tornillitos” en lugar de pasta larga, puede usar mechas de taladro de las pequeñas, son un poco duras, pero al final se acostumbra (esta receta es ideal para aquellos que presumen de tener un estomago de hierro).

– En cuanto a la mantequilla, la harina de trigo y el azúcar, si le llega a venir en la bolsa, recuerde tomarle una foto, subirla a Twitter y acompañarlos de la etiqueta #BendecidoyAfortunado.

Y si por casualidad, por una de esas cosas del destino le toca el pollo, no lo venda. Más bien busque los servicios de un taxidermista para que se lo diseque y así las próximas generaciones de venezolanos podrán saber cómo era este animal.

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