La caja de ideas: la solución digital que lleva educación donde no hay escuelas

Las bibliotecas están más vivas que nunca.

Ya no se trata de un lugar que sólo visitan los amantes de la lectura. Las bibliotecas del siglo XXI son un lugar público de encuentro, donde los usuarios tienen acceso al conocimiento a través de libros, películas, revistas, charlas y juegos digitales.

El acceso a la información también dejó de ser exclusivo de las naciones más desarrolladas donde hay recursos para construir bibliotecas con diseños arquitectónicos extraordinarios. Gracias a la tecnología, los desplazados, refugiados y los habitantes de zonas remotas en países pobres también tienen la posibilidad de aprender.

La Caja de Ideas es un sistema compacto creado por Bibliotecas sin Fronteras (BSF) que permite educar a las poblaciones sin acceso a internet. Se trata de un centro multimedia donde se pueden encontrar libros digitales, videos, música y cursos.

En la actualidad, las Cajas de Ideas ofrecen educación y cultura a cuatro millones de personas en 50 países a través de 200 proyectos móviles y apoyo a 300 bibliotecas convencionales.

Cada Caja de Ideas es única porque está diseñada para cubrir las necesidades específicas de sus usuarios, que bien pudiera ser una población indígena apartada, un centro comunitario en una favela o un campamento de refugiados en África o el Oriente Medio.

Todo comenzó en Haití

La historia de la Caja de Ideas nació en 2010 cuando el equipo de BSF construía bibliotecas en Haití justo cuando ocurrió el terremoto de 7.0 que sacudió el país.

La devastación fue tal que los expertos culturales franceses estaban preparando su regreso a Europa cuando las autoridades haitianas les pidieron diseñar centros de acceso a información para las decenas de miles de haitianos que perdieron sus viviendas y fueron reubicados en campamentos de las organizaciones humanitarias.

“Aunque respetábamos los deseos de nuestros socios locales, nosotros nos preguntábamos si era el momento de construir espacios de aprendizaje en un momento en que no todos tenían alimentos, agua o un techo. ¿Realmente necesitaban libros e internet?”, expresó el equipo de BSN en su página web.

La insistencia de los funcionarios haitianos rindió su fruto y BSF comenzó a trabajar con las personas desplazadas. “Fue en esos lugares donde fuimos testigos de la importancia de la información y las herramientas culturales en la asistencia de desastres, particularmente en la vida de los niños. Nuestro equipo observó cómo los libros que entregamos ayudaron a los niños a sanar de los traumas, a mitigar el aburrimiento de estar sin escuela ni actividades estructuradas y a desarrollar resiliencia”.

La experiencia motivó a BSF a trabajar con el diseñador francés Philippe Starck y Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a crear un centro multimedia y una biblioteca portátil que pudiera funcionar en las circunstancias más adversas.

El diseño original está concebido para que los usuarios tengan acceso a conexión satelital a internet, un generador de energía, un servidor digital, 25 tabletas o computadoras portátiles, 6 cámaras HD, una pantalla grande, juegos de mesa, materiales de dibujo y manualidades, libros de papel en los idiomas hablados por las comunidades.

La experiencia colombiana

El Ministerio de Cultura de Colombia pidió a BSF la creación de bibliotecas móviles en las zonas donde vivirían los guerrilleros desmovilizados poco antes de la firma del acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En 2017, BSF instaló 20 Cajas de Ideas en las zonas de desmovilización de Colombia para ofrecer herramientas culturales que facilitaran la promoción de la paz, la reconciliación y la tolerancia. Un año más tarde, las 20 Cajas de Ideas fueron transferidas a las municipalidades. Cada proyecto es coordinado por bibliotecarias locales entrenadas por BSF y expertos de la Biblioteca Nacional de Colombia.

“La Biblioteca de Santa María ha creado y recuperado la confianza entre la gente. Desde su apertura, hemos visto cambios impresionantes, especialmente en los niños. Las semillas que hemos sembrado han dado resultados. Para ellos es un segundo hogar y la bibliotecaria una segunda madre”, dijo Walter, uno integrantes del grupo “Amigos de la Biblioteca de Santa María”.

Las Cajas de Ideas han sido tan exitosas en Colombia que en 2019 llegaron al Arauca colombiano, donde el proyecto creado por BSF y la organización no gubernamental Save the Children educa a decenas de niños y adolescentes venezolanos que emigraron huyendo de las enfermedades y el hambre en Venezuela.

La gerente de proyecto de BSF, Jenny Salcedo, visitó el Arauca para conversar con las comunidades y seleccionar el material educativo y de entretenimiento utilizado por los niños que han quedado excluidos de la educación formal.

Los niños venezolanos y colombianos desplazados comparten la información en los llamados Espacios Amigables, que “son lugares comunes donde todos pueden entrar sin declarar su origen, etnicidad, género, nacionalidad o afiliación política. Todos pueden entrar sin restricción. Son lugares donde la gente lee, juega y comparte sus experiencias”, explicó Salcedo.

Los aliados locales son fundamentales para la sostenibilidad de los proyectos. En la Cúcuta, una ciudad del Norte de Santander fronteriza con Venezuela, BSF trabaja con la Fundación Creciendo Unidos donde mejoran el acceso a la educación a menores en situaciones vulnerables, especialmente a las niñas y jóvenes con alto riesgo de caer en la prostitución.

El Koombook va a Nepal

Luego del éxito de las Cajas de Ideas, BSF desarrolló otra herramienta más compacta para regiones aún más apartadas. El KoomBook es una biblioteca de nueva generación: digital, móvil, que se recarga gracias a un panel solar integrado y funciona sin conexión a Internet.

La herramienta es del tamaño de un libro y permite a los usuarios con teléfonos inteligentes, tabletas o computadoras conectarse a un punto Wi-fi para acceder a recursos educativos, culturales o de capacitación.

En diciembre de 2018, BSF instaló la Biblioteca de Batase, una aldea apartad a dos días de camino de la capital nepalesa de Katmandú, con el objetivo de compartir el tráfico de personas.

Catorce estudiantes de la Universidad Nacional Australiana, coordinadas por Christina Lee, participaron en la creación del proyecto financiado a través de donaciones.

“En el KoomBook hemos incluido videos para crear conciencia sobre el tema de tráfico de personas. Y como los libros de texto no son suficientes, hemos incluido mil libros en nepalí y en inglés y otros 45.000 libros digitales para permitir un mayor acceso a la literatura universal. Es un lugar seguro para leer, aprender, compartir ideas y soñar”, explicó Lee quien inició al proyecto justo después de terminar la secundaria.

 

Fuente: Yahoo Noticias

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