Junio, el mes bisagra

Por: Aida Montenegro-Loughran

Es el mes que divide el año en dos, como les decía antes en otra de nuestras conversaciones virtuales, el que nos invita a pasar a la antesala para terminar los proyectos que nos habíamos planteado al comienzo del año. Amo junio porque significa vacaciones: libertad y viajes, hijas y familiares, amigos y reencuentros.

Oportunidad de viajar

En junio salgo de vacaciones de la escuela, mis estudiantes y yo nos despedimos y como expatriados todos visitaremos lugares diferentes en los cinco continentes. Las aventuras y los cuentos de viaje los compartimos en las redes sociales a nuestro alcance. Ir de viajes en nuestro mundo actual no implica estar alejado los unos de los otros. Todo lo contrario, es cuando nos comunicamos más porque tenemos el tiempo y el deseo de compartir nuestras vivencias diarias.

Reencuentros para ser felices

Otro de los placeres de los expatriados cuando viajamos son los  reencuentros con nuestros familiares y amigos. Esta familia elegida que son las hermanas y primas que como nosotros están sin sus verdaderos familiares cada cierto tiempo, tiene que migrar también. Se inicia así esa cadena de amigos por el mundo y, gracias otra vez a las redes sociales, siempre nos mantenemos en contacto. Junio es un mes para visitar.

Historia de ciudades

Como estamos hablando de viajes, me encantaría invitarles a que compartan sus historias de viajes o lugares que desean visitar. Durante las 12 semanas que estaré de vacaciones escribiré desde las ciudades que visite.

Por la maleta se conoce al pasajero

Aunque me encantan los refranes y dichos de la abuela Rosenda, no siempre reflejan la realidad o se pueden aplicar a nuestra vida. Sin embargo hay uno que desde que dejé mi país me encanta aplicar.

“Clérigo viajero, ni mísero ni mísero”

Feliz viernes.

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@aidaline2012

 

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