Inspiración de diciembre (I)

Por: Ana Elena Santanach

Al final de los períodos de tiempo deberíamos hacer un análisis de las decisiones, las acciones y los resultados de dicho período, principalmente para saber hacia dónde y cómo dirigirnos en el siguiente.

El último mes del año, diciembre, se convierte en para muchos en la ocasión propicia para hacerlo. Es posible que durante el año hallamos hecho una revisión de nuestras inversiones, gastos, impuestos, proyectos profesionales o adquisiciones, pero muy pocos hacemos un análisis o llevamos un registro de nuestro carácter. En otras palabras: necesitamos hacer una revisión a nivel de nuestra alma. Podemos usar dos formas, entre varias, para hacer esa “contabilidad anual”. Una es haciéndonos ciertas preguntas:

-¿Qué estoy haciendo con mi vida?
-¿La estoy dirigiendo a donde debe ir?
-¿Estoy en el camino correcto o estoy extraviado?
-¿Reconozco que tengo malas costumbres y malos hábitos?
-¿Me estoy valorando y disfruto mis virtudes y habilidades?
-¿Estoy buscando los consejos correctos en las personas correctas?
-¿En verdead deseo actuar mejor en todas las áreas de mi vida en el siguiente año?
-¿Le estoy haciendo daño a alguien?
-¿Me estoy haciendo daño a mí mismo?
-¿Soy cuidadoso de cómo le hablo a los demás, sobre todo a los mayores, de no avergonzarlos ni herirlos?
-¿Admito mis errores y me abro a las correcciones?
-¿Mi manera de adquirir dinero es justa y honesta?
-¿Cómo he estado manejando mis asuntos personales: matrimonio, hijos, trabajo, padres, redes sociales?
-¿Estoy esforzándome para cuidar lo que entra en mi mente y lo que miran mis ojos?
-¿Tengo una persona que puede ser modelo de conducta a imitar honesta y virtuosa?
-¿Anhelo la madurez emocional y espiritual y trabajo en ello, reconociendo que me faltan?
-¿Aprovecharé las oportunidades para el perdón y la reconciliación?
-¿Me preocupo por mi salud espiritual tanto como por la física y la apariencia?
-¿Tengo una relación con Dios definida y fructífera y no la negociaría por aceptación o presión social? ¿Estoy dando pasos hacia él, largos o cortos?
-¿Considero los eventos en mi vida mensajes y procesos espirituales o creo que todo es al azar o “la suerte”?
-¿La idea de orar a Dios me parece provechoso? ¿Funciona?

Así que el último mes úsalo para pensar. Úsalo para cambiar. Úsalo para volver al camino correcto. Úsalo para hacerte las preguntas, sólo así obtendrás respuestas.

Usa este mes de diciembre sabiamente.

La otra forma de revisión del año en el próximo escrito.

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Ana Elena Santanach es Conferencista

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