Gracias por ser mi ejemplo

Redacción: Carlos J Herrera G

La familia es el lugar más importante de una persona, y es de los padres la responsabilidad de convertirse en el ejemplo de sus hijos, una tarea que exige equilibrio en todos los roles. Imagina a tus hijos decirte esta frase que encierra amor, admiración, respeto, reconocimiento, entre otras.

Nosotros los hijos cargamos en nuestro subconsciente, durante mucho tiempo los patrones de conducta que observamos de nuestros padres. En muchas ocasiones expresamos frases y ejecutamos acciones con nuestros hijos, que decíamos de niño “jamás voy a decirle o hacerle eso a un hijo mío”, pero en momentos muy puntuales dejamos salir aquello que esta bien guardado.

Para lograr esta tarea, no existe un recetario que indique en que cantidades  y que componentes debemos agregar; pero sí sabemos que debemos aprovechar cada oportunidad que se nos presenta para enseñar a nuestros hijos con el ejemplo.  Una de las herramientas que tenemos, es reflejar y vivenciar con obras aquello que predicamos con palabras. Tus hijos repetirán más tus acciones que tus palabras. Hoy ya adulto preparas la comida, arreglas tu habitación, organizas tu armario, gestualizas, como lo hacian tus padres o quienes fueron tu figura inmediata de crianza, repetimos ciertos patrones de conducta.

Ser el mejor ejemplo exige comprometernos a diario con ser mejores personas, mejores parejas, mejores padres, mejores trabajadores, mejores ciudadanos.  Exige actuar de la misma manera, en presencia o no de nuestros hijos, y hacer de este reto, una transformacion total e integral de nuestros comportamientos y pensamientos.

Esta transformación la logramos cuando hacemos de esta nueva manera de ser, un estilo de vida que amerita ser desarrollado con actitud de perseverancia. No siempre actuaremos como deseamos, pero a diario podemos renovar nuestro deseo y compromiso de hacerlo mejor.

Nuestros hijos necesitan encontrar coherencia entre lo que les decimos y lo que hacemos. De esta manera, podrán hacer propias y tomar como válidas las enseñanzas que les damos. Así, si les pedimos que sean ordenados, también debemos serlo nosotros, si les pedimos respeto, también nosotros debemos ser respetuosos. Los valores y las enseñanzas solo en teoría quedan reducidos a nada, si no van acompañados de la vivencia y el ejemplo de sus padres.

Nuestros hijos nos aman y nos admiran, somos el espejo donde quieren verse. Quisiera terminar estas líneas con un principio en mi vida “Nadie da, de lo que no tiene”, a propósito de esta frase: ¿Qué estás dando a tus hijos? … Perseveremos en nuestra tarea de ser el mejor ejemplo para ellos. Gracias por ser su ejemplo!!!

 

 

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