Exposición a luces parpadeantes puede ayudar en tratamiento del alzheimer

Se calcula que en el mundo alrededor de 24 millones de personas padecen alzhéimer, y se estima que el número de afectados aumentará hasta los 81 millones en 2040, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Recientemente, en épocas de fiestas la revista Nature publicó un estudio conjunto que hace referencia a la influencia que tienen las luces intermitentes, como las de los árboles de Navidad, en la generación de ondas gamma en el cerebro.

El experimento fue realizado con ratones, pero los autores creen que abre la posibilidad de realizar en un futuro un tratamiento contra el alzhéimer menos invasivo en los humanos debido a que los pacientes con esta enfermedad presentan una disminución en la oscilación neuronal (ondas gamma) que está relacionada con la atención y la memoria.

Para el trabajo y con el objetivo de recuperar la oscilación los investigadores expusieron a los ratones a luz parpadeante una hora al día durante una semana. Como resultado encontraron una reducción del 60% en las placas de proteína beta-amiloide, que está relacionada con la aparición del alzhéimer.

Los científicos comprobaron cómo las oscilaciones gamma se redujeron antes de la formación de placas de beta-amiloides y antes de que se produjera un deterioro cognitivo.

En una segunda fase del estudio, estimularon de manera sincronizada células en el hipocampo de los ratones para restaurar las ondas cerebrales a su intensidad original, con lo que activaron el sistema inmune del cerebro para limpiar las placas acumuladas.

Tratamiento no invasivo

Los investigadores reconocen que hasta no probar el experimento en humanos no pueden saber cuáles son los efectos en ellos, pero consideran que si las personas reaccionan de forma parecida a los ratones “el potencial es enorme” porque es un tratamiento “no invasivo y accesible”, afirma la doctora Li-Huei Tsai, directora del Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria del MIT.

Por su parte Ed Mann, profesor asociado de neurociencia en la Universidad de Oxford coincidó con la apreciación de Huei Tsai, y expresó “es impresionante que un estímulo tan pequeño pueda desencadenar una secuencia molecular y tener tal efecto en una hora”.

Las conclusiones del estudio señalan que activar los impulsos eléctricos rítmicos que producen las redes de neuronas, conocidos como ondas cerebrales, puede favorecer la eliminación de proteínas beta-amiloides en el cerebro, asociadas al alzheimer.

Los autores del estudio sugieren que se le pueda dar un enfoque multisensorial y utilizar una combinación de luces titilantes y sillas que vibren.

 

Fuente: LaRed21

Compartir