Encuentran árbol de 2.624 años en Carolina del Norte

Hay un grupo específico de cipreses calvos a lo largo del Río Negro en Carolina del Norte que son algunos de los árboles más antiguos de todo Estados Unidos. Localmente conocido como el Pantano de las Tres Hermanas, hay varios árboles en el grupo que tienen más de 1.000 años.

Pero los investigadores descubrieron recientemente un ciprés calvo (Taxodium distichum) en el pantano que tiene al menos 2.624 años de edad. Según su estudio, publicado en la revista Environmental Research Communications, el descubrimiento reveló que el ciprés calvo es “la especie arbórea de humedal más antigua conocida, los árboles vivos más antiguos del este de América del Norte y la quinta especie de árbol no clonal más antigua conocida en la Tierra”.

Según los investigadores, solo algunos árboles individuales de la variedad Juniperus occidentalis han superado los 2.675 años, otros como la secuoya gigante (Sequoiadendron giganteum), de los que se conocen ejemplares de 3.266 años o los alerces de la variedad Fitzroya cuppressoides, de los que se han detectado algunos de 3.622 años

Pero pocos son tan impresionantes como el pino de bristlecone de la Gran Cuenca (Pinus longaeva); uno de ellos tiene 5.066 años y viven más que los cipreses calvos del río Negro.

Viejo amigo

Para tener una noción de la edad de este árbol, los del instituto Smithsonian explican que estaba vivo “cuando Nebuchadnezzar II construyó los Jardines Colgantes en Babilonia, cuando los normandos invadieron Inglaterra, y cuando Shakespeare puso la pluma en el papel por primera vez”.

El autor principal del paper del descubrimiento, David W. Stahle, un científico de la Universidad de Arkansas, dice: “Fue como volver al Cretácico. En ese momento era esencialmente un bosque virgen, un bosque sin cortes de 1.000 a más de 2.000 años de antigüedad”.

Aunque los cipreses calvos están en un área protegida propiedad de The Nature Conservancy, todavía están en peligro por la tala continua y la contaminación del agua, así como el aumento del nivel del mar.

Los investigadores concluyen que “para contrarrestar estas amenazas, el descubrimiento de los árboles vivos más antiguos que se conocen en el este de América del Norte -que son de hecho algunos de los árboles vivos más antiguos de la Tierra-, ofrece un poderoso incentivo para la conservación privada, estatal y federal de estos notables ecosistemas”.

 

Fuente: LaRed21.com

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