Eligiendo a los elegibles (II)

Por: Ana Elena Santanach

Todas las mujeres en nuestra juventud soñamos con el hombre ideal. Igual los hombres esperan encontrarse con la chica ideal, la de sus sueños. Y enumeramos toda una lista de condiciones que debe reunir esa persona para ser elegido. Aspectos como su visión de la vida y del mundo, valores y metas, y gustos y preferencias, deben ser lo más compatibles con nuestros planes y expectativas.

La pregunta que surge es ¿cómo va nuestra lista de los requisitos que deseamos encontrar en nuestros líderes y gobernantes? ¿Tenemos criterio como ciudadanos para identificar los ideales? ¿Qué medidas objetivas y cuantificables podemos aplicar para darnos cuenta que ese es el dirigente que necesitamos y no solo el que queremos? Viéndolo así, la búsqueda del gobernante (presidentes, ministros, jefes y otros) se debe convertir en la búsqueda de un hombre de verdad. Del hombre ideal (o mujer). Los aspirantes muchas veces ya se han dado a conocer cómo son.

Toma en cuenta a los otros

Considera que cada miembro de su equipo o grupo juega un papel valioso. Por supuesto que un presidente no puede consultar ciudadano por ciudadano de manera personal, pero usa los mecanismos y estrategias para conocer ese sentir. Como menciona el Proverbio bíblico 11:4 “…En la multitud de consejos hay seguridad”.  Este gobernante líder muestra dedicación absoluta por los que están bajo su mandato (puede ser hasta una nación entera). Es una actitud que se les puede notar antes del liderazgo y después de éste.

Mantiene constante la sencillez y humildad

Pareciera que éstas son cualidades y actitudes del pueblo o del grupo y no del líder. Como si los que debes “rogar” por un apoyo o una “cita” fueran los demás. Reconocemos un dirigente humilde. Es alguien que se le ve dirigiéndose a la multitud, pero terminado el discurso, no sale por la puerta de atrás cuando un único y humilde individuo desea acercársele. Si no lo vemos humilde, es porque está atrapado entre el poder y la autoridad y olvidó la razón por la que fue elegido. “Con la humildad viene la sabiduría”.

Están concentrados en las prioridades

Son esos que se lanzan y se mantienen en sus objetivos y en las cosas que los impulsaron a ser elegidos: hay trabajo que hacer, hay gente (mucha) con necesidades, hay injusticias contra las cuales luchar, hay fallas que corregir, hay desafíos por delante. Se les ve siendo luz en la oscuridad social, económica educacional y familiar. Promueven acciones económicas beneficiosas al pueblo y para el pueblo, defienden los valores familiares, rechazan ideas e ideologías que degradan los principios de vida, se esfuerzan por sanear los sistemas.

Son servidores de los demás y dan el ejemplo

Liderar es servir. Ser líder equivale a ser un servidor. Es el halago más grande que un mandatario, rey, primer ministro, gerente, o padre de familia puede recibir. No es algo que se le adjudica y exige sólo a los de la beneficencia, Cruz Roja, al pastor o sacerdote de la iglesia de la esquina, ellos ya lo saben. Son nuestros gobernantes que tiene que aprenderlo.

Designarlos por su carácter íntegro

La pieza final de éste mosaico de ideas. Carácter e integridad. La mejor mezcla como atributo deseado en cualquier líder. Definiendo cómo carácter la manera habitual de hacer las cosas tanto en público como en privado. Integridad lo definimos como no contaminado, completo y no corrompido. No tiene que ver con el carisma o encanto, elementos éstos que nos pueden seducir y confundir. Integridad tiene que ver con rendir cuentas, hacer auditorias, presentar informes, lealtad al estado, a la familia, a la esposa. Tiene que ver con el buen nombre, el dar la cara, el dominio propio a las tentaciones sobre el dinero, la moral. Difícilmente un hombre que es desleal con su esposa, va a ser leal con sus seguidores. Hay un estándar moral y espiritual que debemos identificar. Asegurarnos que sean elegibles. Como muestra lo asegura el Salmo de David 37:23 “Dios afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir”.

Así que no necesitamos mucho estudio ni mucho nivel intelectual, y saber de política para reconocer las buenas “señales” cuando un político se presente a elecciones. Somos responsable actualmente y en el futuro de quien se sienta en la silla.

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Ana Elena Santanach es conferencista.

Facebook Ana Santanach

e-mail: santanach188@hotmail.com

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