El ocaso del petróleo

Por: José Rafael Zanoni

El impacto de la pandemia sobre el mundo petrolero, ha sido en dos dimensiones: sobre la industria y sobre el mercado.

En cuanto a la industria. Las actividades que configuran la industria se han paralizado casi en su totalidad. La exploración se ha detenido, los taladros no perforan; las refinerías tienen una disminución casi total de su actividad; los tanqueros sufren los embates del mar.

En el caso de que el camino sea la recuperación de la industria los costos serían muy elevados; y con la tendencia diagnosticada por todos los organismos y expertos el precio no crecera y hasta puede pensarse que no compensará los costos y reducirá las extraordinarias ganancias que siempre han tenido las multinacionales petroleras.

En cuanto al mercado. La inactividad económica, industrial, y la paralización de la industria del transporte indican que la demanda no se recuperará. Esto originará que los ingresos fiscales de los países petroleros disminuyan e impidan el crecimiento económico.

La OPEP ya no tiene la fuerza y la influencia necesarias actualmente para que los precios no disminuyan progresivamente.

Los consumidores que han tenido la experiencia de la pandemia se orientarán a patrones de consumo con utilización menor de las energías fósiles.

La pandemia ha acelerado lo que es ya un criterio general: la transición energética.

Dos importantes estudios uno de la Agencia Internacional de la Energía y otro de la Agencia Ambiental de la ONU en Nairobi, han presentado un análisis en que concluyen que los combustibles fósiles dejarán de ser la base energética de la nueva era; y le darán paso a las fuentes alternas de energía.

Numerosos ejemplos nos señalan que las nuevas energías darán el impulso del desarrollo económico de la nueva era.

La electromovilidad se abre paso para el uso de motores que utilizarán hidrógeno; tal como el presentado por la Rolls-Royce y los incrementos en la producción de automóviles eléctricos y las inversiones en las instalaciones industriales para producir dichos vehículos hechas por China y Alemania. La ciencia avanza y las invenciones no se harán esperar.

Dos hechos de gran significación, el aumento de la conciencia para detener el cambio climático y el calentamiento global que hoy se expande por todo el mundo será clave para impedir la transición energética que dará al mundo un ambiente limpio y libre de contaminación.

La desición alemana de establecer una legislación que impida el uso del carbón y otras normativas de la preservación del ambiente han tenido aprobación mundial.

La declaración del candidato demócrata en las que coloca entre las prioridades de su gobierno el impulso para la producción y uso de las nuevas energías es un mensaje esperanzador.

Los grandes cambios civilizatorios han dado origen a sus bases energéticas y así será en la nueva era.

El imperio del petróleo languidece; y cobra vigencia la lápidaria sentencia de Yamani – ex ministro petrolero de Arabia Saudita- ” L a edad de piedra no termino porque se acabaron las piedras”.

La ciencia no es ni pesimista ni optimista; es el conocimiento para descubrir la realidad.

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José Rafael Zanoni es PHD en hidrocarburos, miembro de número de la Academia de Ciencias Económicas de Venezuela y diplomático.

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