El colaborador optimista suma con sus acciones

Por: Lorena Castro Jaén

En medio de la diversidad que supone todo grupo humano existen algunas características positivas en sus miembros que impactan el día a día, haciendo del clima laboral no solo ese espacio agradable que invita a permanecer, sino el lugar donde se generan “buenas vibras” un término que coloquialmente es utilizado para hacer alusión a ese dinamismo positivo con el que se enfrentan las tareas en los espacios de trabajo.

Sin embargo, esta afirmación lejos de ser una moda propia de una corriente que destaca el poder y valor de quienes tienen esa capacidad para sumar con sus palabras y acciones aun en medio de las dificultades, su impacto en la dinámica laboral ciertamente se concreta ya que estas personas saben identificar más allá de las circunstancias la ruta que se requiere transitar para alcanzar no solo los objetivos que se proponen, sino que identifican adicionalmente que todo evento puede traducirse en aprendizajes.

Cuándo y cómo reconocer a estos colaboradores

Ya en entregas anteriores hemos destacado la importancia de identificar en el proceso de selección a esos posibles colaboradores que no solo cuentan con el conocimiento y la experiencia para asumir un cargo vacante, sino que tienen esas competencias (actitudes) adicionales que marcan la diferencia para desempeños exitosos. En otras palabras cada vez se ratifica con mayor ahínco que ya no basta incorporar a personas expertas y formadas en determinadas áreas sino que es fundamental sumar otras características personales a fin de hacer de la organización una empresa que se distinga y marque la diferencia en los mercados en los que compite.

Así entonces, para quienes llevan a cabo el proceso de entrevista, deberán contar con las herramientas necesarias y sobre todo la fina percepción para reconocer en estos candidatos aquellos que son portadores de ese optimismo que se traducirá sin duda alguna como una de las grandes fortalezas que nace a partir de su gente. En ese sentido, previo al proceso de entrevistas en el que participan distintos jefes que de alguna manera tomarán la decisión de a quién incorporar, será necesario considerar situaciones simuladas o preguntas concretas en las que se le pueda pedir al entrevistado su postura al respecto. De esta manera, en un clima de confianza el intercambio permitirá reconocer esa característica personal que sin duda agregará valor a la organización.

Es importante destacar que este optimismo como característica personal debe ser alimentado y retroalimentado como un valor que se precia en el equipo y, de esta manera, construir el clima organizacional que genere los espacios para que las conductas alineadas con este valor sean reconocidas y de alguna manera premiadas. Cabe destacar finalmente, que este optimismo al que se hace referencia debe ser realista y ajustado a las circunstancias y no como esa actitud muchas veces irracional en el que algunas personas se acercan más bien a la irracionalidad que deja todo al azar o a fuerzas sobrenaturales que nada tienen que ver con la dinámica de una organización.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

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