El cambio puede producirse

Por: José Rafael Zanoni

Venezuela necesita un cambio, este es el clamor de estos tiempos. Los cambios políticos no son fáciles de lograr, no bastan los deseos ni las condiciones, se requieren conductores capaces de valorar acertadamente la realidad, y estrategias adecuadas, que no solo se comprendan sino que se puedan aplicar para reunir las fuerzas necesarias que puedan vencer.

Acerquémonos a nuestra realidad

La economía se decerrumba. Escasez, hiperinflación, destrucción progresiva de la capacidad adquisitiva, caída de las reservas internacionales, disminución de la producción petrolera y de los bienes y servicios, recesión económica, en fin CRISIS.

Aumenta la pobreza y la desigualdad social, la delincuencia criminal y hamponil y la corrupción azota a la nación, las instituciones y la ley no tienen ningún valor, en fin CAOS.

Los venezolanos nos llenamos de incertidumbre, desesperanza, la gente huye del país, la impotencia, la adaptación y hasta la sumisión invade a la gente y comienza a cambiar nuestros espíritus “dándole a lo inaccesible una sensación de lejanía” y las fuerzas desfallecen, pero no debemos olvidar que Moisés cruzo el Mar Rojo, Jesús infló de esperanza la humanidad, Ghandi liberó a la India, Churchill, Roosevelt y Stalin derrotaron a Hitler; Mao, Lenin, Fidel, para bien o para mal, liberaron a sus pueblos. El muro de Berlín se derrumbó y la humanidad comenzó a vivir una  nueva era. Todo esto muestra que el cambio es posible, pero hay que producirlo.

Para el cambio son necesaras varias condiciones. Que haya una fuerza que lo impulse y que pueda derrotar a quienes se oponen, para ello hay que disponerse a luchar e incluso a sacrificarse.

Veamos más de cerca esta situación

En nuestra Venezuela enfrentamos a un gobierno que tiene en lo económico una estrategia de cercenamiento de las libertades económicas, de control sobre todos los procesos de producción y circulación de los bienes y servicios, de predominio central y estatal, que decide qué podemos comer, vender y comprar, estrangulando al aparato productivo y cualquier posibilidad de recuperación. Al lado de esto una política social basada en dádivas, prebendas y privilegios para una minoría de la sociedad a la que le permite usar, a través de la corrupción, los dineros del Estado. No hay alimentos ni gasolina ni medicamentos, solo existe el carnet de la patria y las angustiosas esperas de las cajitas del CLAP o la ilusión de los ofrecimientos o de los bonos y aumentos, regalías que no han pagado. A través de estos mecanismos han formado una masa de “adeptos” que movilizan como tropel para dar la sensación de que todo lo que se le imputa es un invento. Este poder ha venido disminuyendo por la caída de los precios petroleros y la destrucción de la actividad económica.

A través de la Asamblea Constituyente han montado un tinglado de leyes y decretos e intentan construir un marco “constitucional” favorable.

Si este camino se consolida, habrá más crisis y caos, con el objetivo de mantenerse en el poder, aprovechándose de mecanismos represivos para aumentar las fuerzas que creen que poseen.

No sé si esta versión de la realidad es totalmente correcta, pero sí sé que es bastante aproximado para formular una estrategia para el cambio político y crear condiciones que lo faciliten.

La primera de ellas es la de reafirmar la convicción de que la lucha debe ser pacífica y por vía electoral, lo que implica que a pesar de los múltiples obstáculos que encontraremos no debemos desviar el camino,  enfrentar con toda valentía las dificultades, reducir cualquier pugnacidad interna. Solo un frente unido con un candidato único y un programa mínimo puede hacer avanzar un poderoso movimiento que incluya a la mayoría de la nación y que aprovechando las condiciones internacionales favorables de esperanza facilite el éxito. En esta dirección nada debe detenernos.

Más vale morir de pie que vivir de rodillas.

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José Rafael Zanoni es individuo de número de la Academia Nacional de Economía

 

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