El apocalipsis ya no es lo que era

Por: Juan Eduardo Fernández

Esa mañana me desperté y luego de tomar una ducha corta (bueno está bien, de echarme agua en la cabeza con una tacita para racionar), encendí el televisor para escucharlo mientras me vestía. En The History Channel transmitían el programa “Antes del apocalipsis”, donde varios científicos y profetas del desastre avizoraban cómo sería el fin del mundo. Antes de continuar con mi relato quiero dar fe de que de todas las teorías que he escuchado, solo confío en las suministradas por mi colega comediante El Profesor Briceño en su show “Briceño y el fin del mundo”.

Volviendo al tema, estaba yo tratando de ponerme la media derecha (con mi vientre en crecimiento es cada vez más difícil) cuando de pronto escuché aquella voz en off que decía: “Quienes estén esperando un meteorito, un terremoto o un cataclismo se quedarán esperando, pues el fin del mundo viene más bien por falta de comida, energía (eléctrica y petróleo) y por la caída del sistema financiero mundial. A las personas no les alcanzará el dinero ni para comer”.

Otro de los científicos comentaba que, en algunas partes del mundo ya se habían seleccionado grupos de persona para estudiar cómo se comportaban ante estas vicisitudes… fue allí cuando me di cuenta de que todo esto que está pasando en Venezuela no es por causa de la guerra económica como dice el gobierno, ni mucho menos por la ineficiencia, como dice la oposición. Todo esto que está pasado (no hay agua, no hay comida, no hay luz y ni mucho menos dinero) es porque ese “grupo de personas seleccionadas” somos nosotros.

Lo bueno de lo malo es que, cuando finalmente llegue el fin del mundo, ya nosotros los venezolanos estaremos preparados para afrontarlo. De hecho viajaremos a otros países a dar charlas y asesorías para garantizar que la raza humana no se extinga.

Por lo pronto, y mientras llega el fin de la civilización tal y como la conocemos, les dejaré algunas claves para que vayan entrenando, y así cuando llegue el fin estén preparados.

Sin luz

La verdad, cuando se va la luz uno se pone nervioso solo al principio, pero luego te acostumbras e incluso puedes ver en la oscuridad. De todas maneras trate de ir recolectando en un frasco de mayonesa (obviamente de vidrio), algunas luciérnagas. Así cuando se vaya la luz solo agite el frasco y listo.

Nota: Si en su país hay muchas iguanas mátelas, pues está demostrado que ellas son el principal causante de las fallas eléctricas.

Sin agua

Como ya les comenté en “Bañarse en nocivo para la salud”, la idea es no usar tanta agua, además como usted no será el único que no se baña, nadie le recriminará nada. Al final la gente se acostumbra al olor corporal (que lindo ¿no?)

Sin comida

En mi artículo “La neuroalimentación llegó para salvarnos”, hablé de como los videos Tasty de Buzzfeed te ayudan a calmar el hambre, por lo que no necesitarás comer. Pero si lo leyó no le sigo contando y si no lo leyó no merece que le diga nada. De todas maneras, si con la neuroalimentación no logra calmar el hambre y quiere conseguir comida, lo más recomendable es formarse en la técnica del bachaqueo o buscarse un amigo o familiar bachaquero (ojo, le va a cobrar igualito, pero como no habrá dinero quién sabe cómo tendrá que pagarle).

Sin petróleo

Lo mejor para no verse afectado por la crisis del combustible es no tener carro. Sin embargo, en esta escasez de gasolina seguramente el transporte público también colapse o quiera cobrar un ojo de la cara. Pero no se preocupe y haga como hacemos los venezolanos hoy use esas dos piernas que le dio Dios y como decimos acá “dele a pata”, es decir, camine.

Sin medicinas

Para curarse de alguna enfermedad solo debe usar el ingenio y la memoria: recuerde todo lo que hacía su abuelita con una penca de zabila, toronjil y orégano orejón. Usted solo tenga fe y déjese llevar por esos remedios caseros, pues si necesita una aspirina o acetaminofén no lo podrá tener… bueno a menos que la siembre usted (el acetaminofén, porque la aspirina aún no se puede)

Sin dinero

Esta situación es la más llevadera de todas. La falta de dinero no le afectará, porque no habrá absolutamente nada que comprar, así que relájese.

Espero le sean de utilidad, amigo lector, estos consejos para prepararse ante un inminente fin del mundo. De todas formas no se preocupe, el apocalipsis ya no es lo que era.

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