El agradecimiento como valor organizacional

Por: Lorena Castro Jaén

Cada organización tiene sus particularidades no solo por su actividad económica que constituye su razón de ser, sino por la cultura que en ella impera y que es producto del estilo de gerencia como base para la construcción del clima laboral. Sin embargo, y más allá de los grandes condicionantes que sirven de base para la cultura organizacional, la manera de proceder de cada uno de los miembros de una organización repercute, para bien o para mal, en la dinámica y calidad de las relaciones interpersonales que se expresa como un tejido en el clima de trabajo.

A partir de lo anterior, es oportuno traer a la reflexión el impacto que tiene el valor del agradecimiento visto no solo como una característica de las personas educadas, sino como un valor que como detonante positivo y de gran alcance, nutre la dinámica y favorece la calidad de las relaciones entre colaboradores y entre líderes de equipos de trabajo.

Beneficios del valor del agradecimiento

Resulta curioso las repercusiones inmediatas que se suceden en las personas ante el acto de agradecer. Por una parte, para quien se muestra agradecido, el estar consciente de aquello que otros hacen para su bien o para el bien colectivo, le permite estar atento a todas aquellas acciones que merecen ser reconocidas. A la vez, para el que recibe el agradecimiento tal reconocimiento sirve como impulsor para continuar dando lo mejor de sí.

Esta especie de circulo virtuoso se traduce en un clima de trabajo en que los colaboradores perciben la importancia de reconocer y agradecer antes que demandar. Es decir, al instalarse en la conciencia colectiva el valor del agradecimiento como elemento cultural, los factores negativos o las debilidades comienzan a perder centralidad y con ello se minimizan las situaciones de conflicto. Cabe aclarar que, no es que el agradecimiento implique desestimar los asuntos que hay que mejorar. No se trata de sobreponer el agradecimiento ante las situaciones que requieren ser atendidas y mejoradas, sino de lograr la disposición a reconocer los actos y esfuerzos que merecen ser resaltados y que de alguna manera indican la ruta para logros personales y colectivos.

Hoy día, queda claro el impacto que un buen clima de trabajo tiene en el éxito de una organización. Lo importante es lograr el estado consciente colectivo y ratificarlo en el día a día, para que se transforme en la mayor fortaleza que sirva de base para mitigar el impacto de las amenazas del entorno y a su vez, permita atender las debilidades que son identificadas como oportunidades de mejora. Al fin y al cabo, si las organizaciones “son gente”, es justo allí, donde hay que realizar el mayor de los esfuerzos.

¡Hasta un próximo encuentro!

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Lorena Castro Jaén es facilitadora y consultora en el área de recursos humanos y gerencia.

Twitter e Instagram: @gerenciaenpositivo

email: lorenacastrojaen@hotmail.com

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