El 75% de mujeres que fumaban dejaron de hacerlo tras embarazarse en México

El 75% de mujeres que fumaban en México dejaron de hacerlo cuando se enteraron que estaban embarazadas, de acuerdo con un estudio divulgado este viernes por el Instituto Nacional de Perinatología (Inper).

El doctor Armando Córdova Barrios, investigador en ciencias médicas del Inper, explicó que se realizó un estudio en el cual participaron 900 mujeres que se atienden en la institución, de las cuales sólo el 2,4% aceptó que fumaba durante el tiempo de gestación de su bebé.

Este mismo estudio reveló que el 9,6% de las mujeres que fumaban activamente tuvieron problemas reproductivos.

Córdova Barrios dijo que, de las mamás que insistieron en fumar durante el embarazo, observaron que a su vez sus madres eran fumadoras.

“Vemos que esto influye porque si la pareja o familia fuma, es probable que la embarazada siga fumando”, detalló el doctor.

El especialista señaló que la madre fumadora cuando tiene noticias de que está embarazadas generalmente puede dejar el cigarro.

Sin embargo el feto “va a tener afectaciones porque ya empezó su formación”, indicó.

Lo ideal, insistió, es que las mujeres dejen de fumar por lo menos dos meses antes de que piensen concebir.

Agregó que las madres que dejaron de fumar tras dar a luz regresan a fumar en un periodo de 2 a 6 meses, lo cual también va a afectar al bebé porque va a estar expuesto al humo del tabaco.

“La mayoría regresa a fumar pero ellas tienen la idea de que ya no les va a causar daño a sus bebés porque ya nació, porque ya está formado, pero sí causa daño”, advirtió el doctor.

De hecho el especialista señaló que estudios han demostrado que la concentración de nicotina, que es la sustancia que genera la adicción, en la leche materna es tres veces más alta que en la sangre de la madre.

Enfatizó que “toda la exposición a la nicotina genera cambios en las estructuras del cerebro del bebé”.

Además, los bebés que reciben el humo del cigarro tienen con frecuencia infecciones respiratorias ya que su función pulmonar disminuye y si el pequeño tiene asma los ataques asmáticos pueden aumentar de severidad, subrayó el doctor.

Francisca Reyes, de 57 años, comenzó a fumar desde los 15 años, tiene tres hijos y siempre dejó de fumar durante sus embarazos, relató.

“Cuando me enteraba que estaba embarazada dejé de fumar inmediatamente. No me costó trabajo dejarlo durante mis embarazos, de hecho no se me antojaba, no tuve ningún episodio de ansiedad por la nicotina”, recordó.

Sin embargo dijo que sí se rodeaba de fumadores porque no “sabía que te hace mucho daño ser fumador pasivo”.

Refirió que cuando tuvo a su primer hijo sí lo amamantó por ello no fumó sino hasta que el pequeño cumplió tres años, pero no fue así con sus siguientes dos hijos a quienes no lactó y por ello regresó al tabaco un año después de dar a luz.

Por su parte, París Ravelo, contó que cuando supo que estaba embarazada no lo creyó y no lo esperaba, pero desde ese momento sintió una gran responsabilidad “porque fumaba, tomaba alcohol y medicamentos”.

Confesó que sí le costó mucho trabajo dejar de fumar. “De hecho no quería embarazarme porque no quería dejar el cigarro, pero en cuanto me enteré que estaba esperando un hijo lo dejé al instante, me daban muchas ganas de fumar, pero nunca recaí”, reconoció.

Ahora su hijo tiene tres años y ella lleva cuatro sin fumar.

En México, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en menos de dos décadas el número de fumadores se incrementó de 9 a 13 millones de personas.

Debido a las enfermedades asociadas al tabaquismo a diario se registran 147 fallecimientos.

 

Fuente: EFE Noticias

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