“Donut” seguro y justo para todos

Por: Aida Montenegro-Loughran

Ámsterdam es una ciudad hermosa, amistosa y sobre todo ecológica. De sus virtudes y modelos a seguir hay mucho que escribir, antes de la actual crisis de salud, ya los holandeses habían descubierto los beneficios del trabajo desde casa. Mucho antes habían adoptado la bicicleta como medio de transporte para evitar la contaminación. También, leyes que benefician a toda la población sin las distinciones de género, que aún no se aplican en muchos de nuestros países, como dar al padre como a la madre una licencia laborar para pasar tiempo con su hijo recién nacido. Ahora ha adoptado el modelo económico que busca dar respuesta al reto de toda la humanidad en este siglo XXI, cubrir las necesidades de todos con los recursos existentes en el planeta.

EL “DONUT”

Es decir, asegurarse de que a nadie le falte lo esencial para vivir, como comida, educación, salud y participación política. Y a la vez, asegurarse de que colectivamente no se ponga presión en el sistema ecológico que da vida a la tierra, del que fundamentalmente dependemos para subsistir, como lo son un clima estable, suelos fértiles y la capa de ozono.

ECONOMÍA CON LÍMITES

Esta teoría económica, diseñada por la economista inglesa kate Raworth consiste en prosperar de manera justa y en armonía con el planeta poniendo limites en la forma como utilizamos los recursos existentes y como administrarlos de manera justa entre todos.

COMPÁS PARA EL PROGRESO

De acuerdo a los nueve limites como marco para este reto, el diseño de dos círculos concéntricos, uno interior que define las necesidades básicas (alimentación, educación, etc.) necesidades irrenunciables sin las cuales no hay bienestar humano y un circulo exterior que establece los limites del planeta que no debemos traspasar sin destruir las condiciones externas en las que puede desarrollarse nuestra sociedad. Entre los dos círculos se crea una zona de bienestar en que las sociedades existen y pueden prosperar en equilibrio con la naturaleza.

Así Ámsterdam otra vez al adoptar este modelo seguro y justo para reactivar su economía nos alienta a seguir su ejemplo para un mundo con una economía basada en el bienestar común.

Feliz viernes, nos toca replantearnos si realizar una actividad o adquirir un producto estamos traspasando los limites de nuestros recursos esenciales para vivir o si estamos privando a otros del bienestar al que también tienen derecho.

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