Digo sí al plan de Dios para mis sueños

Por: Audrey León

Hay momentos en que nos encontramos con encrucijadas que no habíamos vislumbrado en nuestro camino, momentos para tomar decisiones que sabemos que darán inicio a una nueva etapa en nuestra vida.

A los que estamos acostumbrados a planificar todo, nos mueve el piso.

¿Cómo saber cuál decisión tomar?

Para mí la clave está en revisar a conciencia mi corazón. Imaginarme en ambos escenarios y ver en cuál de ellos me siento más en paz.

Y no confundamos paz con comodidad, a veces es necesario salir de nuestra zona de confort para poder experimentar nuestra grandeza.

Tampoco decidas por cómo te sientes con las acciones que implicarían encontrarte en ese escenario, decídete por lo que sientes en tu corazón al visualizar lo que serían los resultados de las mismas.

Respira, toma varias respiraciones suaves y profundas, trata de aquietar tu mente e ir a tu corazón.  Hazlo cuantas veces sea necesario hasta que puedas visualizarte en la diferentes escenarios, soltando los juicios, todo aquello que te han dicho y que puede enmascarar lo real.

Estate atento(a) a las señales, mientras más presente estés, te será más fácil verlas. Están allí, por todas partes, indicándote el camino.

Yo, particularmente, me encuentro en un momento de tomar decisiones que cambiarán radicalmente mi vida. Puedo continuar siendo la misma o abrir una puerta que me permitirá experimentar mi grandeza. He respirado, meditado, orado, escuchado y leído a otros. En días recientes, fui a la iglesia para asistir a una misa por el descanso eterno de mi suegra. Entré antes a la iglesia con la finalidad de rezar un rosario. Sin embargo, había un grupo de personas que ya habían comenzado uno e iban por la mitad del mismo. Tuve la opción de salir de la Iglesia o unirme a este grupo a pesar de que ya estaba avanzado en la oración. Lo que me hizo sentir bien fue quedarme. Al final del rezo, el sacerdote a cargo leyó un escrito que comenzaba diciendo: “Digo sí al plan de Dios para mis sueños”.

¡Gracias Dios!

Piensa en tus sueños. ¿Ese camino te acerca o te aleja de ellos?

Recuerda que todo es posible.

Si pides consejo, revisa qué te dice tu cuerpo. ¿Qué sientes ante el consejo recibido? Quizás algunos te dirán que estás loco(a). Recuerda que cada quien reacciona de acuerdo a su propia historia personal y familiar,  la mayoría de las veces te muestran sus propios miedos.

Entonces, vuelve a respirar, vuelve a tu centro, a tu corazón.

¡Recuerda que todo aquello que está en tu corazón fue puesto allí por Dios!

¿Estás pasando por un momento como este? ¿Conoces a alguien que lo esté viviendo?

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